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CUMBRE CLIMÁTICA

La Unión Europea frente al ¬Grupo Paraguas¬

Por Javier Bragado Tiempo de lectura1 min
Sociedad22-07-2001

Existen dos bandos bien diferenciados en la Cumbre Climática de Bonn. Por un lado, los defensores del Protocolo de Kioto, con la Unión Europea como portavoz. Países como Alemania, donde la defensa ecológica está muy extendida, han posibilitado que exista una cohesión entre los países europeos en la defensa de la reducción de gases que producen el efecto invernadero y en las políticas de limpieza climática.

De hecho, el presidente alemán, Gerhard Schröder antes de la Cumbre ya pidió a George W. Bush que firmara el protocolo de Kioto -cuestión que obvió el presidente español, José María Aznar, en su reunión con W. Bush-. Japón comenzó la Cumbre con una mala noticia: no ratificará el protocolo hasta octubre. Esto le ha servido para ejercer de conexión entre defensores y detractores de Kioto. Japón ha pedido recortes de las emisiones de CO2 en función de cada país y demanda un 3,7 por ciento más de emisiones basándose en sus sumideros. Estados Unidos es el máximo exponente de la oposición a Kioto al mismo tiempo que el mayor productor de gases de efecto invernadero. Es el país líder del llamado Grupo Paraguas -que formaría junto a Canadá, Australia, Rusia y Nueva Zelanda-. El presidente estadounidense, George W. Bush, asegura que no firma el protocolo porque eso supondría un descenso del Producto Interior Bruto de su País. Además, W. Bush considera que su país tiene una escasez energética que se debe suplir con más energía nuclear, mientras que el ministro belga de Medio Ambiente, Olivier Deleuze, que encabeza la delegación europea ha aseverado que "en sumideros puede haber flexibilidad, pero la cuestión nuclear no puede ser negociable para que un país se sume o no al Protocolo". Del resto del Grupo Paraguas, el país más receptivo es Australia, aunque se niega a firmar mientras no lo haga Estados Unidos. Por su parte, los países en vías de desarrollo demandan más ayudas económicas para suscribir el pacto. No obstante, el presidente de Suecia ha recordado a los no firmantes del pacto climático que se trata de un problema mundial, no continental.