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Una apuesta por la estabilidad y contra el dopaje

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes22-07-2001

Jacques Rogge era el candidato más apreciado por José Antonio Samaranch, pero no significa que el belga sea un clon del español. Jacques Rogge dará prioridad en su mandato a la lucha contra el dopaje, por encima de otros asuntos tan importantes como la creciente violencia en el deporte.

Jacques Rogge fue, como muchos otros, cocinero antes que fraile: jugó al rugby (fue diez veces internacional con Bélgica) y practicó la vela (participó en las Olimpiadas de México, Munich y Montreal en la clase Finn) antes de dedicarse a la dirección deportiva. Fue jefe de misión del equipo belga en cinco Juegos Olímpicos y presidente del Comité Olímpico de su país. Con todo, la vertiente médica del nuevo presidente del COI le viene por oficio: Jacques Rogge es un cirujano ortopédico (director del Departamento de Cirugía Ortopédica del Hospital de Gante), aunque apuesta por la prevención: “La mejor medicina es la prevención. Pero si hay que cortar yo he cortado muchas veces". Aun así, los argumentos para su elección fueron otros: el olimpismo ha apreciado sus buenas maneras, su rectitud y su sentido práctico. Rogge se ha ganado una merecida reputación a la hora de solucionar problemas. También le ayudó en su designación la sintonía con Juan Antonio Samaranch, ya que es un buen conocedor de España: Rogge veranea todos los años en Cadaqués (Gerona),. Esa sensibilidad por lo hispano se valoró muy positivamente en Iberoamérica. El nuevo presidente del COI domina el español, pero también otros cuatro idiomas: francés, inglés, flamenco y alemán. Al margen de su don de lenguas, Rogge ha tenido a su favor la experiencia y un gran sentido de la oportunidad: accedió al Comité Olímpico Internacional en 1991; en 1994 fue nombrado vicepresidente de la comisión médica, y en 1998 entró a formar parte de la Comisión Ejecutiva del COI. También es presidente de las comisiones de coordinación de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y Atenas 2004. Por tanto, se puede decir que Jacques Rogge representa la tendencia hacia la estabilidad del Comité Olímpico Internacional y del movimiento olímpico en su conjunto.