La paridad educativa entre niños y niñas, objetivo de la UNESCO para el 2005
Por Mar García
2 min
Sociedad06-11-2003
La paridad educativa entre niños y niñas es uno de los puntos principales del estudio de la UNESCO, Educación para todos, unido al elevado número de niños que no pueden escolarizarse debido a la pobreza. La educación de los niños en el mundo está más cerca de convertirse en un privilegio para muchas familias que en un derecho.
Si además se trata de una niña, la posibilidad de acudir a las aulas se reduce a la mitad. Estas son las dos conclusiones principales del último estudio publicado por el Organismo de las Naciones Unidas para la Cultura y la Ciencia (UNESCO) que analiza la situación actual de la infancia en cuestiones educativas. En 2000 arrancaba esta iniciativa con la reunión en Dakar del Foro Mundial de Educación. Un total de 164 gobiernos de diferentes países fijaron entonces seis objetivos que deberían cumplirse antes de 2015. Entre ellos, lograr una enseñanza primaria gratuita en todos los países y acabar con las discriminaciones por cuestiones de sexo en este campo. Uno de los puntos más destacados en este informe de Seguimiento de la Educación para todos, 2003-2004, ha sido la paridad educativa entre niños y niñas. A pesar de que la escolarización del sexo femenino ha crecido, existen diferencias que deben desaparecer. De los 860 millones de adultos analfabetos, dos tercios son mujeres. Los costes educativos, la explotación y el trabajo infantil, las tareas domésticas, los matrimonios a edad temprana, el sida, la violencia (más de cien mil niñas participan en conflictos armados en más de 30 países) han hecho que el acceso de las niñas a las aulas sea aún un objetivo por conseguir. En España, el índice de igualdad educativa entre ambos sexos se sitúa en un 0,98 por ciento como valor de la educación en general (tomando como referencia el 1 como valor perfecto de paridad). El director del informe, Christopher Colclough, insiste en que "invertir en la educación de las niñas, vale la pena" pues lleva a una mejora económica de cualquier país. A su vez, Amnistía Internacional, en colaboración con Intermón, publicaba otro estudio mediante el que concluía que los gastos empleados en armas en el tercer mundo, podrían sufragar la educación universal. Más de 20 millones de euros se destinan a la compra de armamento ligero a países como Estados Unidos, Francia, Rusia o Gran Bretaña.