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CINE

¬Osama¬ y ¬Sangre y oro¬, dos espigas de Oriente para la Seminci

Por Héctor Llanos MartínezTiempo de lectura3 min
Espectáculos01-11-2003

Desde el experimento atemporal de Lars Von Trier hasta la contemporánea cotidianeidad de Woody Allen en Valladolid se han vuelto a celebrar nueve días de puro cine, con todo lo que eso conlleva. Una muestra cinematográfica como esta permite encontrar joyas desconocidas, de una sencillez sobrecogedora, con una remota nacionalidad como único factor que las hace no comerciales.

La franco-libanesa La cometa y Good bye, Lenin!, con producción alemana, parecen estar en este selecto grupo de filmes. En la balanza opuesta se encuentran los inevitables títulos de marcada vocación transgresora que avocan al espectador al más profundo tedio y tienen en el festival la excusa perfecta para su existencia. Pero ese no es el caso de las dos vencedoras de esta edición. Osama, de Siddiq Barmak, se centra en el encierro al que se ven sometidas tres mujeres afganas ante la ausencia de un representante legal masculino que las permita vivir en el régimen talibán. El filme recibió la Espiga de Oro del festival compartida con la iraní Sangre y oro, de Jafar Panahi, donde la humillación que un humilde trabajador siente ante las desigualdades económicas en su ciudad se convierte en línea argumental de la historia. La Espiga de Plata fue para la coproducción entre Suecia y Noruega Kitchen stories, de Bent Hamer, además del galardón a la mejor fotografía para Philip Ogaard. El Premio Especial del Jurado internacional también se quedó en Europa con Good bye, Lenin!, del alemán Wolfgang Becker. En cuanto al cine español, Astronautas, de Santi Amodeo, director de El factor Pillgrim y guionista de El traje, vista en la sección Spanish Cinema de esta edición, se conformó con una Mención Especial del Jurado. El primer cortometraje del actor Daniel Guzmán, Sueños, se convirtió en la Espiga de Oro en su apartado. Además, Sofia Coppola presentó en los primeros días de proyecciones su espléndido segundo largometraje titulado Lost in Translation, con los posteriores premios Pilar Miró a la mejor nueva dirección y el de la Federación de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) a sus espaldas. El actor Jamie Sives arrancó lágrimas con su interpretación en Wilburg se quiere suicidar y risas en la ceremonia de clausura al recoger vestido con una falda su galardón como mejor actor del festival y agradecerlo en un correcto español. La protagonista de la australiana Alexandra´s project fue la mejor actriz para el jurado. En dicha gala también se rindió tributo a la figura de José Luis Ozores, protagonista de uno de los ciclos de este año, a través de su hija Adriana. El público de la muestra cinematográfica es, como siempre, jurado del mismo y proclamó con sus puntuaciones vencedor de su propio premio a la película franco-canadiense Las invasiones bárbaras, de Denys Arcand, a muy poca distancia del filme de Wolfgang Becker. Afganistán e Irán son las nacionalidades de las cintas ganadoras en una edición en la que la capital de esta última tuvo su propio ciclo y en la que algunos documentales de la sección Tiempo de historia -el francés Irán, bajo el velo de las apariencias; Persona non grata, el conflicto palestino por Oliver Stone- abrieron la mirada de la Seminci hacia una realidad de cada vez mayor actualidad.