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MUSEO

Picasso vuelve a casa

Por Pedro Fernaud QuintanaTiempo de lectura2 min
Cultura27-10-2003

El pasado lunes, día 27 de octubre, los Reyes de España inauguraron el Museo Picasso de Málaga, una colección permanente de 204 obras con las que el artista regresa a su ciudad natal, 122 años después de su nacimiento, cuando ya han pasado 30 años desde su muerte.

Cuando se habla de Picasso se habla del modelo perfecto del artista como genio. Con él la metáfora devuelve el favor y ese cubismo del que fue precursor y maestro indiscutible, devine en una mirada donde el artista es todos en uno. Tan solo depende de la perspectiva para descubrir al amigo entrañable y al padre inmisericorde, el amante más ansiado y el más caprichoso, el trabajador insaciable y el talentoso puro. A través de sus noventa y dos años de existencia, el genio andaluz-sí, el que hace poco descubrimos que un día quiso nacionalizarse francés- recorrió y magnificó realismo, impresionismo, cubismo y cuantas corrientes pictóricas podamos recordar para acaba creando una obra inimitable y sublime. Un nuevo arte donde el concepto moda o tiempo deja de tener importancia, puesto que cuando un genio busca incesantemente deja un legado único que es arte para todas las generaciones, como el que nos ofrece el museo Picasso. Los ejes del Museo Picasso Málaga, el nombre con el que ha sido bautizada la pinacoteca desde 2001, atienden a criterios cronológicos y emocionales. El primero permite recorrer la evolución del artista. Quedan recogidas su visones y trazo en La niña y su muñeca (1897) y se despide con hasta Hombre, mujer y niño (1972), en el ocaso de sus días. La segunda mirada que traza la configuración del museo responde a una fijación crucial en la vida y creación del artista: las mujeres. A través de esa diversa y rica galería de musas se moldearon cuadros con protagonistas como la bailarina Olga Khoklova, Dora Maar, una de sus amantes que lo veneró hasta enloquecer, Françoise Gilot, -única mujer que abandonó a Picasso-, la mártir Marie Therese Walter o la suicida Jacqueline Roque. Todas tienen cabida en óleos que se desgranan como una biografía, como una memoria femenina que recorre las páginas de un diario. Un dietario confeccionado por un total de 204 piezas que la casa de subastas Sotheby´s ha tasado en 176 millones de euros Otro rasgo del Museo reside en su originalidad. Algunas de las piezas son inéditas, confiriendo un matiz de frescura para un artista mil veces revisado. 'Naturaleza muerta geométrica con partitura' pintada en París en 1921 y 'Olga sentada' de 1923 jamás han sido expuestas. Tampoco faltan los primeros balbuceos cubistas, el influjo de El Greco o la curiosidad por el naturalismo y los animales fabulosos. La capacidad del Museo de aglutinar algunas de las bellezas más sobresalientes del artista se verá reforzada en el futuro por la aportación de fondos de Claude Picasso, -hijo del artista y Françoise Gilot y hermano de Paloma Picasso-, para la exposición Picasso; Sagrada Familia a celebrar en otoño de 2004. Supondrá otro hito más para un Museo necesario y emocionante, situado en la ciudad que alumbró a uno de los pocos artistas totales que ha recibido la humanidad. Uno de esos creadores coronado con un talento inagotable, concretado con una voluntad de trabajo única.