Juan María Atutxa, al margen de la ley
Por Noelia Hernández Martín
2 min
España05-10-2003
"Un fraude de ley", "arbitrariedad" y "desconocimiento palmario" de lo que es el Tribunal Supremo. El afán del presidente del Parlamento vasco por luchar contra la disolución del grupo heredero de Batasuna en la cámara, le está provocando más de un problema con la justicia.
Toda la maquinaria puesta en marcha por el Gobierno desde que salió a la luz la Ley de Partidos Políticos ha supuesto la mayor amenaza para las formaciones que apoyan políticamente a la banda terrorista ETA. Después de la ilegalización de Batasuna, por su relación con los asesinos abertzales, los mismos parlamentarios recluidos en la sombra crearon una heredera de Batasuna en el Parlamento vasco, Sozialista Abertzaleak (SA). El nacimiento de este grupo friccionó aún más si cabe las relaciones entre los nacionalistas y los constitucionalistas. La maquinaria política y judicial se puso en marcha. El Tribunal Supremo dictó varias sentencias que obligaban al presidente de la cámara vasca, Juan María Atutxa, a disolver este grupo parlamentario proetarra. A partir de entonces, se sucedieron las artimañas y excusas de Atutxa para violar la ley y eludir su responsabilidad de disolver a este grupo parlamentario. Las sentencias del Alto Tribunal fueron recurridas por el presidente parlamentario ante el Constitucional y, mientras tanto, SA continúa en la cámara vasca con voz y voto. Por ello, el TS declaró el pasado miércoles nulos de pleno derecho cinco acuerdos de la Mesa de la Junta de Portavoces y de Atutxa por estar encaminados a impedir la ejecución del fallo judicial que ilegalizó Batasuna y que obligaba a la disolución de sus grupos parlamentarios, aunque hubierna cambiado de nombre. Se trata de decisiones que las autoridades parlamentarias vascas empezaron a adoptar en junio y respecto a las cuales "ninguna duda existe para la Sala" de que son "una pura toma de posición política encaminada a impedir la materialización de la disolución de SA", según aseguró el auto del TS. Lo cierto es que más allá de su escasa eficacia práctica, la decisión de la Sala es trascendente porque es la primera vez que revoca actuaciones del poder legislativo autonómico y porque, además, hace una seria advertencia: la presencia de SA "en cualquier órgano parlamentario puede viciar de origen, con nulidad de pleno derecho, cuantos acuerdos pueda adoptar ese órgano", subraya la resolución. Por lo tanto, o Atutxa disuelve SA y los parlamentarios de este grupo pasan a formar parte del Grupo Mixto o las decisiones de esta cámara estarán contaminadas por la intervención de los herederos de ETA.