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Izquierda Unida y PNV, los más calientes del debate

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
España26-06-2001

Con Izquierda Unida (IU) llegó uno de los momentos más al rojo vivo del debate sobre el estado de la Nación. La estrategia de Gaspar Llamazares, coordinador general de IU, consistió en hacer crítica de toda la actuación del Gobierno durante este período de legislatura. También Iñaki Anasagasti, portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV), protagonizó otro de los episodios más difíciles para José María Aznar.

"No se trata simplemente de denunciar que el emperador está desnudo. Nuestro objetivo es participar en su relevo democrático por un mejor Gobierno". Gaspar Llamazares cerraba así su turno de intervención en el debate sobre el estado de la Nación. En efecto, todo su discurso fue una gran crítica de la actuación del Gobierno del PP. Acusó a Aznar de creer que España es un país "parecido a Disneylandia", de haber provocado un retroceso en política social, de privatizar grandes empresas públicas y medios de comunicación para ponerlos en manos de "amigos y correligionarios" de modo que el período de crecimiento económico "le ha servido sólo para acumular poder económico, político y mediático en pocas manos". Acusó a Aznar de no reconocer el "régimen democrático", de defender un "modelo económico feudal" y de convertir la corrupción política en una realidad de su Gobierno. Pidió el cese "inmediato" de los ministros Jaume Matas y Josep Piqué y solicitó medidas anticorrupción como l! a auto nomía del fiscal general del Estado, un código ético del cargo público y la firma del convenio internacional sobre corrupción. Invocó, dirigiéndose al PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero, la unidad de las izquierdas que tanto criticó su antecesor, Francisco Frutos. Y mostró su total desacuerdo con los pactos que vienen firmando PSOE y Gobierno como el de Terrorismo o el de reforma de la Justicia. Para Convèrgencia i Unió (CiU) la gestión gubernamental del PP ofrecía un aspecto bastante más optimista que para IU. Xavier Trías definió el Gobierno Aznar como un gobierno de "luces y sombras", afirmó estar dispuesto a colaborar en la construcción de España hasta el fin de la legislatura y reivindicó mayores dosis de autogobierno para que Cataluña "sea locomotora" de la vertebración de España dentro del marco constitucional. Jesuítico, de formas suaves y fondo afilado, Iñaki Anasagasti fue la voz del Partido Nacionalista Vasco. Su turno fue el de reclamar un diálogo porque "el que niega el diálogo, niega la solución", además de advertirle al PP de que no habían sacado conclusiones de su derrota en las elecciones del País Vasco. Anasagasti reclamó el derecho del PNV a mantener postulados independentistas y mostró su disgusto por la relación que el Partido Popular viene haciendo entre nacionalistas y terrorismo cuando, para Anasagasti, la causa del terrorismo es el franquismo, y no el nacionalismo. Aznar replicó que el diálogo con el PNV podría venir después de que se tenga la certeza de que los nacionalistas cumplen la expresa voluntad de no colaborar con HB -ahora, Batasuna-, y mostró su voluntad de rectificar aquellos errores que haya podido cometer, pero nunca de retractarse de los aciertos: "No vamos a desactivar la alternativa política, ni la acción política del Gobierno, ni nuestra contribución democrática a la vida social vasca, ni ningún elemento de movilización ciudadana".