IRAQ
La ONU retira las sanciones a Iraq para sentar las bases de la reconstrucción

Por Carmen Rosa Fernández
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Internacional25-05-2003
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decidió finalmente aprobar la resolución 1.483 sobre las sanciones a Iraq a petición de Estados Unidos, Reino Unido y España. La votación fue de 14 votos a favor y una abstención, la de Siria, cuyo embajador no se presentó al acto, pero que finalmente apoyó la decisión.
El texto pone fin a 13 años de embargo internacional, vigente desde la invasión de Kuwait en 1990. La resolución acaba también con el programa "Petróleo por Alimentos" en el plazo de seis meses, reconoce la autoridad británica y estadounidense como potencias ocupantes y aumenta las influencias de la ONU en la reconstrucción. El papel de la ONU se centrará, sobre todo, en el campo de la ayuda humanitaria, el retorno de los refugiados y la reconstrucción administrativa del país. Este refuerzo ha sido lo que ha convencido finalmente a Francia, Alemania y Rusia para apoyar la resolución. No obstante, el texto ha tenido que hacer concesiones en lo que respecta a las inspecciones en Iraq y se abren las puertas para que el Consejo de Seguridad revise el mandato de los inspectores de armamento. Asimismo, se recoge la posibilidad de crear una administración provisional controlada por iraquíes y que conviva con la Autoridad de las fuerzas ocupantes. Los recursos naturales se venderán a partir de ahora según las leyes ordinarias del mercado y serán supervisadas por un Consejo Internacional Asesor. Sus ingresos se destinarán a un Fondo de Desarrollo para Irak, con excepción de un cinco por ciento que irá al Fondo de Compensaciones de guerra establecido tras el conflicto de 1991. Las reacciones no se han hecho esperar y Rusia no ha tardado en reclamar que se cumplan los contratos firmados por las compañías iraquíes antes de la caída del régimen de Sadam. España, por su parte, se apoya en esta resolución para demostrar que los aliados han actuado siempre dentro la legalidad internacional. Lo más representativo aparece, sin duda, en las páginas de la prensa iraquí, que describen la decisión como una estrategia más de Estados Unidos para hacer realidad sus "siniestros objetivos" en Iraq.