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VITALDENT

La cúpula de Vitaldent, detenida por fraude y blanqueo de capitales

Fotografía
Por Selene PisabarroTiempo de lectura2 min
Sociedad17-02-2016

El fraude de las empresas low cost se cierne de nuevo sobre las clínicas dentales. Esta vez es el turno de Vitaldent, un entramado empresarial formado por más de cien sociedades en el ámbito nacional dedicadas, además, a los servicios públicos y financieros, el negocio inmobiliario, la construcción, el transporte, la publicidad y las telecomunicaciones, entre otros. En 1990, abrió la primera clínica Vitaldent en Madrid y veinte años después su presidente, Ernesto Colman, llegó a acumular 600 millones de euros, según la revista Forbes.

La Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) detuvo a su presidente, Ernesto Colman Mena, este martes al que se le acusa de fraude organizado, estafa y blanqueo de capitales. El negocio poseía una doble contabilidad y una caja B que se nutría con los “impuestos revolucionarios” o cánones obligatorios que debían pagar los franquiciados, quienes han sido los más perjudicados.

Los proveedores tenían que abonar un canon del 11% a las clínicas donde suministraban sus materiales, que eran de menor calidad. El negocio de las franquicias constituía mayores beneficios debido a que los franquiciados debían pagar un 5% anual. A partir de ahí, cada clínica entregaba el 10% de los beneficios a la trama, que recogía el dinero en negro y en efectivo.

Existía la variante de que se ordenase abonar a algunos centros 10.000 euros mensuales, lo que hacía muy difícil obtener unos rendimientos rentables. Incluso la publicidad estaba sujeta al pago de un 5% del canon y, en un principio, era del 10%, lo que provocó que las arcas de las sociedades abarcaran tal cantidad de dinero metálico que era necesario llevarlo fuera de España.

El entramado de sociedades se dividía en dos facciones: por una parte, las dedicadas a la odontología que no funcionaban como franquicias pero otras que facturaban de forma ficticia y que evadían los impuestos para transferir el dinero dos cuentas de Suiza, Holanda y Luxemburgo. Las mercantiles Laboratorios Lucas Nicolás SDL y Opendent SL constituían el eje de empresas.

Por el momento, el Juzgado número 2 de Majadahonda (Madrid) ha bloqueado las cuentas corrientes, las fincas privadas, algunos vehículos de lujo y los activos financieros de una sicav que poseía Colman con alrededor de 15 millones de euros de patrimonio en el 2015. Sin embargo, todas las clínicas de Vitaldent continúan funcionando porque las que están franquiciadas por agentes externos están al margen de la operación Topolino.

Las denuncias llegaron en 2013 de la mano de algunos franquiciados que la Justicia ya considera víctimas del fraude. Dentro del conglomerado de empresas había un “botón pánico”, es decir, un mecanismo informático que permitía hacer desaparecer la contabilidad registrada en los servidores desde cualquier lugar por el dueño o sus colaboradores más cercanos. El objetivo era sistematizar el blanqueo de cantidades millonarias de dinero para enviarlas a paraísos fiscales.

Los denunciantes han alegado que los contratos que firmaban para levantar las bases de las franquicias contenían unas cláusulas abusivas. En ocasiones, se acordaban mediante engaño, como por ejemplo, el cobro de una partida de compra que supuestamente abarataba los costes o ventajas que no existían. El problema es que el franquiciado llegaba al punto en el que no podía hacer frente a las cargas y hacía una lista de acreedores que esperaban para cobrar.