Siria
Falta de entendimiento en la Conferencia de Múnich
Por Sonia de la Cal
3 min
Internacional15-02-2016
La Conferencia de Seguridad celebrada este fin de semana en Múnich ha finalizado, después de tres días de negociaciones, con mucho pesimismo y conclusiones poco firmes respecto al acuerdo de alto el fuego sobre Siria, que establecieron este viernes Estados Unidos y Rusia. Mientras tanto, la guerra continúa: las tropas del presidente sirio Bashar Al Asad avanzan sobre Alepo con ayuda de la aviación rusa, Turquía bombardea a las milicias kurdas y al ejército sirio, y Arabia Saudí está dispuesta a iniciar un ataque terrestre contra el Estado Islámico.
La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) es el evento más destacado en el ámbito de la seguridad internacional y en su 52ª edición han participado jefes de Estado y Gobierno, así como líderes en política de seguridad y defensa de más de 40 países. Entre ellos, ha destacado la presencia del primer ministro francés, Manuel Valls, del presidente ucraniano, Petró Poroshenko, del primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y del ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif.
El encargado de inaugurar la conferencia fue el presidente de la MSC, Wolfgang Ischinger, a través de un discurso en el que pidió a los países que muestren mayor solidaridad y busquen soluciones a partir de una perspectiva conjunta. “El ambiente estratégico global es desalentador. El orden internacional, en mi opinión, está en su peor momento desde el final de la Guerra Fría”, señaló Ischinger.
El presidente de la MSC aseguró también que la situación previa a la conferencia era “desoladora” y que después de tres días de conversaciones ésta no había cambiado. Además, Ischinger afirmó que los líderes internacionales habían mantenido en todo momento conversaciones “totalmente opuestas”, lo que hizo difícil el entendimiento.
Por otro lado, los representantes occidentales han señalado a Rusia como la máxima responsable de la falta de cooperación a la hora de tomar medidas que ayuden a frenar el conflicto sirio. “Todos sabemos que para regresar al camino de la paz, los bombardeos rusos contra civiles deben terminar”, aseguró el primer ministro francés, Manuel Valls.
Asimismo, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, señaló que “la inmensa mayoría de bombardeos rusos van dirigidos contra grupos de la oposición legítimos” y que eso “debe cambiar”.
Por su parte, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, que previamente había alertado de la posibilidad de que se iniciase una segunda guerra fría si no se buscaba una solución rápida al conflicto, se defendió diciendo que no existía “ninguna evidencia” de que Rusia estuviese bombardeando civiles. “Simplemente es falso”, sentenció.
Muy destacada fue también la intervención de Riad Hijab, coordinador de la oposición al presidente sirio, en la que sostuvo que el "el fin del Estado Islámico debe empezar con la salida de Al Asad”, que es quien ha “promovido” su desarrollo. Además, ha acusado a Rusia de bombardear civiles y a las milicias iraníes de llevar a cabo “horribles crímenes sectarios”.
“Oímos en estas conferencias palabras de esperanza. Pero nosotros necesitamos ya acciones. Y la única acción que veo es a Rusia matando civiles”, sentenció también Hijab.
Por su parte, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, aprovechó su intervención en la conferencia para acusar a Vladímir Putin de propagar valores como “la intolerancia, el no respeto de los derechos humanos, el fanatismo religioso y la homofobia”.
Sin duda, en esta edición de la Conferencia de Seguridad de Múnich el conflicto sirio ha acaparado toda la atención. Por el contrario, África fue la gran olvidada y sólo se habló de ella el último día de la conferencia. El ghanés Kofi Annan, antiguo secretario general de la ONU denunció la falta de atención que se le presta a África, un continente en el que el grupo terrorista Boko Haram asesinó a más personas que el Estado Islámico durante el 2015.