Medio Ambiente
La Cumbre del Clima de París concluye con compromisos vacíos
Por David Pastor
3 min
Sociedad14-12-2015
Después de dos semanas de reuniones, se ha alcanzado un pacto global que intentará limitar el aumento de las temperaturas del planeta por debajo de los 2ºC. Sin embargo, no se especifica de qué manera se llegará al cumplimiento de los compromisos adquiridos. En las negociaciones se ha evitado cuestionar la dependencia de los combustibles fósiles, uno de los principales problemas a los que se enfrentan tanto países industrializados como aquellos en vía de desarrollo. Tampoco se han perfilado medidas que afecten al funcionamiento de las grandes empresas contaminantes.
Algunos grupos ecologistas reconocen el avance que supone el acuerdo, pero consideran imposible alcanzar los objetivos mientras no se aborde la necesidad de un nuevo modelo económico. La alerta que han activado los científicos y activistas medioambientales no parece calar lo suficiente en los Gobiernos e instituciones internacionales. El punto 1.a del artículo dos del documento finalmente firmado, que pide acciones para evitar que la temperatura suba más de 1,5ºC con respecto a la época preindustrial, finalmente no se ha traducido en medidas concretas. Es un acuerdo de intenciones sin mecanismos que obliguen o penalicen por incumplimiento.
Con todo, un ambiente de euforia invadió la sala cuando el Presidente de la Conferencia, el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, confirmó la aprobación por consenso del primer acuerdo vinculante sobre el cambio climático adoptado por la comunidad internacional. Para su desarrollo se ha propuesto la movilización de 100.000 millones de dólares anuales, a través de diferentes fuentes y a partir del año 2020. Es a partir de entonces cuando los países deberán empezar a controlar sus emisiones.
La debilidad del acuerdo final es el resultado de las reticencias de algunos países importantes como EEUU, China o India, que han rechazado una vinculación más allá del compromiso moral y los esfuerzos individuales que haga cada país. Se han eliminado las referencias a una progresiva descarbonización y no se han establecido mecanismos específicos para incentivar el uso de energías renovables. Se ha fijado el mencionado objetivo de los 2ºC, con tendencia a ajustarlo hacia los 1,5C, pero sin concretar medidas que lo hagan posible.
El 10% de los países más ricos del planeta producen el 50% de emisiones globales y son los principales responsables del cambio climático mundial. Esta circunstancia se reconoce en el financiamiento establecido para intentar paliar los efectos ocasionados. De esta manera, ninguna de las potencias emergentes tendrán la obligación de aportar al fondo establecido. Sin embargo, no se ha dispuesto ningún mecanismo de compensación por daños y pérdidas a los países ambientalmente más afectados.
Gobierno de España: más adjetivos que objetivos
El Gobierno español ha valorado el acuerdo de París como "diferenciado, justo, ambicioso, duradero, equilibrado y jurídicamente vinculante". La profusión de adjetivos contrasta con la falta de concreción para alcanzar los objetivos fijados. Desde Ecologistas en Acción lo han calificado de “acuerdo de mínimos, claramente descafeinado y sin ambición ni herramientas para convertirse en un instrumento eficaz contra el cambio climático”. Desde la organización ecologista se denuncia la especulación y la falta de compromiso del texto, que “supone una huida hacia adelante del mismo modelo devorador de recursos que nos ha traído a la situación actual e ignora los límites planetarios”.
El pasado mes de noviembre, un informe elaborado por la Organización Mundial de Meteorología advertía que si no se toman medidas y los gases de efecto invernadero siguen aumentando, la temperatura media de la atmósfera inferior de la Tierra podría subir en más de 4 ºC, algo que tendrá consecuencias “desconocidas y aterradoras”.
Entidades como el Banco Mundial reconocen la importancia del problema y evalúan sus consecuencias. En su informe Ondas sísmicas: Gestionando el impacto del cambio climático en la pobreza, la institución monetaria pronostica una pérdida en las cosechas que pueden alcanzar en 30% antes de fin de siglo. El consecuente crecimiento del precio de los alimentos y de enfermedades como la malaria, pueden ocasionar un aumento de más de 100 millones de pobres en los próximos años, especialmente en zonas de África y Asia.
Ahora queda esperar que los países decidan trabajar de forma efectiva y los Gobiernos adopten medidas precisas que sirvan para detener el aumento de temperatura de la tierra. La próxima cumbre será en Senegal en 2016, la COP22.