Turquía
AKP logra la mayoría absoluta en Turquía
Por David Pastor
2 min
Internacional02-11-2015
El grupo político islamista y conservador AKP ha logrado, en contra del pronóstico de las encuestas, la mayoría absoluta para gobernar, al conseguir el 49,35% de los votos. En segundo lugar, el Partido Republicano del Pueblo, de orientación laico y socialdemócrata, se ha quedado en un 25%. A pesar del resultado, la negativa de este grupo a pactar con el presidente Erdogan y las denuncias por fraude electoral desde sectores del partido kurdo HDP, dibujan un panorama rupturista y un país dividido.
Más de un 80% de los 57 millones de turcos han ido a votar este domingo la composición de un nuevo gobierno. Con un 97% del escrutinio, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ha confirmado su mayoría absoluta. En segundo lugar ha quedado el Partido Republicano del Pueblo (CHP), de orientación laico y socialdemócrata, que ha vuelto a repetir los resultados de las pasadas elecciones, con un 25%. El Partido de Acción Nacionalista (MHP), de perfil ultraderechista, con un 12% de las papeletas, ha retrocedido cuatro puntos respecto a los últimos comicios.
El Partido Democrático del Pueblo (HDP), relacionado con el nacionalismo kurdo, ha logrado superar el límite de 10% de los sufragios, necesario para obtener representación parlamentaria. El exiguo resultado de 10,7% supone un retroceso de tres puntos con respecto a los resultados del pasado 7 de junio. Sin embargo, la ubicación de los votos muestran un país segmentado, ya que HDP ha conseguido la mayoría en diversas regiones del sudeste de Turquía.
El AKP, con 316 escaños, se queda a las puertas de poder sancionar de forma unilateral una nueva constitución, cuya modificación requiere de una mayoría cualificada de 330 escaños, las tres quintas partes de la Gran Asamblea de Ankara. No se esperan acuerdos para esta reforma, que convertiría a Turquía en una República Islámica y donde el poder del presidente quedaría aún más reforzado.
La activación de la violencia
La estrategia de Erdogan a la hora de poner fin a la tregua con el PKK le ha resultado beneficiosa desde el punto de vista electoral. La gran represión ejercida desde junio, con más de 1.900 muertos por parte del Ejército y la policía, así como en atentados de Al-Qaeda o ISIS, han generado un clima de miedo propicio para la recuperación del electorado ultra nacionalista. La milicia kurda, se encuentra actualmente en lucha con el Estado islámico, que de esta manera escenifica su alianza con el partido del gobierno.
El perfil de los tres principales partidos configura un Parlamento favorable a la continuidad de las políticas económicas neoliberales y de apoyo a la política internacional de la OTAN. En su visión hacia occidente, el AKP va a poder negociar su acercamiento a Europa en condiciones favorables, producto de la contención que Turquía realiza actualmente con los migrantes que se dirigen al continente europeo, procedentes de países en conflicto como Siria o Afganistán. Este país ha supuesto un apoyo a mercenarios y rebeldes sirios en su lucha para desestabilizar el gobierno de Bashar al-Asad. La importancia estratégica de Turquía está marcada por su situación geográfica y se refleja en su permanencia en dicha organización internacional desde 1952.