BANCA
El BCE pone en marcha el Mecanismo Común de Supervisión
Por Selene Pisabarro
2 min
Economía27-10-2014
El Parlamento Europeo decidió en abril establecer de manera conjunta un plan mediante el cual supervisará a todas las entidades europeas que tengan activos superiores a 30.000 millones de euros. De esta manera cercará a los bancos para poder controlarles mejor después de los últimos resultados de los test de estrés realizados a la banca europea.
Con el inicio de la crisis, el Banco Central Europeo decidió supervisar a fondo a las entidades bancarias. A esto se unió que los test de crisis que se realizaron posteriormente en el 2010 y 2011 no demostraron ser fiables ya que muchas entidades acabaron en bancarrota cuando, en teoría, eran solventes. En la práctica: el primer test de estrés, en 2009, no tuvo ningún suspenso español aunque sí en el año siguiente cuando suspendieron siete bancos con una deuda de 3.500 millones de euros. En el año siguiente, el 2011, el análisis dejó por debajo del aprobado a 8 bancos pero esta vez con una deuda menor, 2.500 millones de euros. En 2012 y 2013 no se realizaron las pruebas hasta este año. A simple vista pueden parecer cifras elevadas, pero no son ni una ínfima parte si se compara con los 41.000 millones de euros – de los 100.000 millones iniciales, que supone el 10 por ciento del PIB nacional- que tuvo que pedir España a Europa en junio de 2012 para reajustar su sistema financiero y ponerlo al día. Sin embargo, la situación actual no está para fiarse de los resultados aunque sólo haya suspendido un banco español. El Ejecutivo ha destinado 61.495 millones de euros a las entidades desde que comenzó el proceso de reestructuración bancaria en mayo del 2009. De esa cantidad, tan solo se han recuperado 1.760 millones. La cifra es del Banco de España aunque el Tribunal de Cuentas la contradice y establece que durante los años comprendidos entre el 2009 y 2012 el volumen de dinero asciende hasta los 108.000 millones de euros. El Parlamento Europeo aprobó en abril el Mecanismo de Supervisión Común, un plan para vigilar de cerca a los bancos que tienen activos superiores a 30.000 millones de euros, que suponen una quinta parte del PIB de su país de origen o que hayan recibido ayudas europeas. Esto significa que el BCE seguirá los pasos de 128 entidades de la zona euro y otras 200 que operan en la zona transfronteriza. En España serán 15 de los 16 bancos con más de 30.000 millones en activos. Los que no cumplan con los requisitos seguirán supervisados por los gobiernos nacionales aunque siempre podrán ser supervisadas por el BCE si la situación lo requiere ya sea porque tienen problemas o uno de los Estados miembro lo solicita. A pesar de que debería estar funcionando desde el 1 de enero, no será hasta el 4 de noviembre cuando arranque su motor y empiece a funcionar. Además, se crea un consejo de supervisión formado por un representante de su homólogo nacional de cada Estado miembro, cuatro miembros del BCE, un presidente y un vicepresidente. Para agilizar la tarea habrá un comité reducido en el que rotarán los miembros para que los sillones no estén ocupados permanentemente por los países más grandes. En el caso de que el consejo director se oponga a una decisión del órgano supervisor, habrá un comité independiente para resolver el asunto.