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Euroliga

El Madrid arrasa al Barsa y el Maccabi le espera en la final

Por Rubén GallardoTiempo de lectura2 min
Deportes17-05-2014

El Real Madrid jugará su segunda final en 34 años para coronarse rey de Europa. El Barcelona no fue rival para el conjunto blanco que arrasó a los blaugranas. En la otra semifinal el Maccabi remontó el partido a un CSKA que se vuelve a quedar a las puertas. Los israelíes consiguieron la remontada con una canasta que condenó a los rusos. Los dos conjuntos se disputaran el título 30 años después.

El Barcelona fue la presa perfecta de los blancos. No eran tiburones pero tenían prácticamente su mismo apetito. El Madrid disfrutó de su partido, estaba cómodo, solo les faltaba la sonrisa. Comandados por un gran Sergio García. El caso es que los dos primeros cuartos llevaron un resultado muy parejo, la igualdad predominaba pero las sensaciones decían todo lo contrario, el Madrid jugaba más confiado y el Barcelona más agarrotado, algo se estaba fraguando. La pegada del Madrid estaba desesperando y frustrando a su rival. El Barcelona se veía acomplejado ante tanta superioridad blanca. Navarro intentaba meter algo de presión con algún que otro triple pero el Madrid no estaba por la labor de hacerles creer en que tuvieran una sola oportunidad si quiera. Los triples los contrarrestaba el Madrid con otro y el marcador parecía que no quería ponerse del lado catalán. No era el día, la final tenía un hueco reservado para el Real Madrid y el martillo pilón de los blancos estaba humillando al Barcelona que vio en el final del partido un alivio. Al final el 62-100 es el perfecto resumen de lo que fue el partido. La otra semifinal enfrentaba a otros dos colosos. El CSKA que tiene como asignatura pendiente llevarse la Final Four, y el Maccabi que junto al Madrid son los dos equipos que más finales han disputado. Los rusos llegaban con su equipo plagado de estrellas, forjado a base de talonario, siendo los claros favoritos y se fueron con la misma cara que en estos años atrás. EL caso es que demostraron poder en todo el partido. Llegaron al descanso en ventaja y a la vuelta subieron a +11 la ventaja en el marcador. Parecía que este año sí, que se iba a acabar el mal fario. Pero este año no. Este año tampoco. El CSKA se dejó ir y el Maccabi enseñó su buen juego y remontó poco a poco hasta igualar el marcador punto arriba, punto abajo y vino un final de locos. Tras una sucesión de canastas, de jugadas y de tensión, el Maccabi conseguía adelantarse en el marcador por medio de Tyrese Rice tras una penetración magnífica. El partido se moría y el CSKA dejó todo en manos de Weems que lanzó pero erró su tiro. El Maccabi llegaba a la final venciendo por 67-68. Una remontada de libro y un fracaso enorme de nuevo para el equipo ruso que tendrá que seguir echando mano de su talonario para llegar a hacerse con su codiciado trofeo, de la forma que sea. Pero no será este año, este año todo está en manos de Real Madrid y Maccabi de Tel Aviv.