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TURQUÍA

La mayor tragedia minera en Turquía hace crecer la indignación

Por Sergio CastillaTiempo de lectura3 min
Sociedad15-05-2014

A medida que se conocen más detalles sobre el accidente y sus posibles causas, más parece crecer la indignación en Turquía. Una deflagración a media tarde del martes en una mina de carbón de la provincia de Manisa, al oeste de Turquía, provocó el derrumbe de varias galerías. Según la versión inicial publicada por medios locales, el accidente se produjo a unos 200 metros de profundidad al desatarse un incendio tras una explosión en un transformador eléctrico. La principal causa de las muertes fue la inhalación de monóxido de carbono, lo que dificultó las labores de rescate.

La tragedia no ha podido ser más cruenta. El incendio se produjo durante un cambio de turno, lo que supuso que hubiera un alto número de trabajadores presentes en la explotación minera, según explicó un líder sindical de la zona. Según el último cómputo, son ya 282 personas las que han perdido la vida en el accidente. A pesar de que los equipos de rescate consiguieron rescatar a más de 450 personas del interior de la mina, en las últimas horas del miércoles lo único que emergía de las galerías eran cadáveres. A pesar de la versión inicial, sigue habiendo enorme confusión en torno a las causas de la masacre. Según explicó al periódico Radikal un ingeniero que no quiso que se citara su nombre, "no es normal" que la explosión de un transformador provoque una tragedia de tal magnitud. "O se está escondiendo algo o las instalaciones estaban hechas con material de mala calidad", concluyó el ingeniero. Trabajadores citados por el medio Dunya explicaron que, con el cambio de dueños, el número de empleados por turno pasó de 300 a 700, sin cambiar los sistemas de transformación eléctrica. Desde su privatización, en 2005, Soma Holding posee el yacimiento. Su presidente, Alp Gürkan, se defendió de las acusaciones afirmando que "las instalaciones pasan al menos dos revisiones al año, tienen su documentación en regla y ésta dice que el puesto de trabajo era de primera categoría". El propio Gürkan reconoció recientemente que había reducido los costos de explotación gracias a la sustitución de transformadores eléctricos por otros manufacturados en su propia compañía. Özgür Özel, diputado del Partido Popular Republicano (CHP), avivó más la indignación popular al desvelar que, sólo 20 días antes de la desgracia, el Parlamento había tumbado una moción presentada por todos los grupos opositores para investigar las condiciones de seguridad en la mina de Soma. El fiscal público de Manisa, Durdu Kavak, se ha comprometido a lanzar una investigación en profundidad para depurar responsabilidades. "Primero determinaremos cuáles son los problemas, y después encontraremos a los responsables. Esto podría ser desde el supervisor del turno al director y el propietario de la compañía. Se harán arrestos en función del informe de los inspectores", declaró. Bajo el grito de "no es un accidente, sino un asesinato", miles de turcos se echaron ayer a protestar a las calles de las principales ciudades del país. Señalan al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, por la gestión de la catástrofe. Éste se trasladó a Soma horas después del accidente, donde expuso que "unos 204 mineros murieron en un derrumbe en Inglaterra en 1838", por lo que consideró que "son cosas normales". Tras estas palabras, el primer ministro fue abucheado de tal manera que tuvo que refugiarse en un supermercado cercano para poder abandonar el lugar. Turquía es el tercer país del mundo y el primero de Europa en siniestralidad laboral. Sólo en lo que va de año, sin contar esta última masacre, 396 turcos han muerto en su lugar de trabajo. 17 de ellos eran niños, de los cuales seis eran menores de 14 años. Así mismo, desde 1991, más de un centenar de mineros han muerto cada año de media en el país. Es probable que tras este accidente Turquía pase a encabezar el ranking mundial de siniestralidad laboral. La mayor tragedia minera en la historia reciente de Turquía tuvo lugar en Zonguldak en 1992, cuando 270 trabajadores fallecieron por una explosión de gas.