PREMIOS NOBEL
Del descubrimiento del tráfico vesicular al Nobel
Por Elena Palencia
2 min
Sociedad08-10-2013
Es uno de los premios más deseados, el Nobel de Medicina y Fisiología enfrenta cada año a cientos de investigadores, todos ellos con incontables horas de trabajo a la espalda. Este año, según el secretario del Comité del Nobel, Göran K. Hansson, se han alcanzado 380 nominaciones candidatas al galardón. Habitualmente es el ámbito de las infecciones y su investigación para tratamiento y prevención el más premiado, sin embargo, este lunes se ha valorado el esfuerzo de estos tres científicos en el tráfico vesicular.
En el anuncio de los nombres de los galardonados, el jurado ha destacado que han hecho posible conocer con gran detalle los principios que gobiernan cómo las moléculas se transportan al compartimento adecuado de la célula en el momento adecuado. Durante la presentación, también han anunciado que han logrado conocer el transporte de las células y cómo éste mejora la eficiencia de muchas funciones celulares. Dicho de otra manera, cada célula es una fábrica que produce y exporta moléculas. Tal y como ha explicado la Karolinska a través del ejemplo de la insulina, ésta “se fabrica y emite en la sangre y las señales químicas denominadas neurotransmisores se envían de una célula nerviosa a otra. Estas moléculas se transportan por la célula en pequeños paquetes denominados vesículas y los tres laureados con el Nobel han descubierto los principios moleculares que gobiernan el sistema por el que esta carga es entregada en el lugar correcto en el momento correcto en la célula”. En cuanto a la investigación, cada uno ha estado más centrado en un ámbito concreto. Randy Schekman se interesó por cómo la célula organiza su sistema de transporte y llevó a cabo su estudio con levaduras. Descubrió un conjunto de los genes que son necesarios para el tráfico de estas vesículas. Además, gracias a sus descubrimientos se ha podido estudiar más detalladamente el transporte de proteínas en una gran muestra de enfermedades genéticas por causa del mal funcionamiento de este proceso. Sus trabajos también han ayudado a la industria biotecnológica en la producción de proteínas como la insulina o el crecimiento. James Rothman, por su parte, sacó a la luz la maquinaria proteíca, vínculo que permite que las vesículas se unan a sus células dianas para conseguir así la transferencia de ese componente. Aparte de este Nobel que acaba de recibir, ha sido galardonado con muchos otros premios, entre los cuales está el Lasker, considerado como el precedente del Nobel; galardón con el que también se reconoció el trabajo de Schekman. Por último, Südhof se interesó en las sinapsis, el proceso de intercambio de información que permite a unas neuronas comunicarse con otras en nanosegundos, lo que permite que nuestro organismo sea capaz de realizar una función cualquiera en un espacio de tiempo relativamente corto. Un problema en este proceso de la sinapsis puede tener consecuencias en enfermedades como el Autismo o el Alzheimer, ámbitos en los que ha centrado mucho sus estudios en los últimos años. Este año ha sido su momento de gloria ya que, además de compartir el Nobel con sus compañeros, también ha recibido el premio Lasker. 32 El equipo de los tres científicos ha dado con la clave que controla el transporte y la liberación de la carga celular, lo que facilita un poco más la investigación en el tratamiento de enfermedades neurológicas, trastornos inmunológicos y diabetes.