ORIENTE PRÓXIMO
La Cumbre entre Bush y Sharon termina en fracaso
Por David Hurtado
2 min
Internacional07-05-2002
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, viajó a Washington la pasada semana y regresó a su país antes de lo previsto -debido a un atentado palestino- y sin haber hecho ninguna concesión a las peticiones del presidente estadounidense, George W. Bush.
Ariel Sharon no está dispuesto a dar su brazo a torcer y en su visita de la semana pasada a la Casa Blanca dejó claro que no piensa continuar las negociaciones con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasir Arafat. Desde la Administración estadounidense se insistió en que la autoridad para nombrar a su representante la tiene únicamente el pueblo palestino. El plan de paz que presentó el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, se basa en el aislamiento del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasir Arafat, y, como manifestó la ministra de Educación israelí, Limor Livnat, que acompañó a Sharon, tiene como única pretensión "llegar a acuerdos parciales" y no buscar una solución definitiva. La ministra explicó el proyecto y afirmó que es conveniente apartar a Arafat de la Jefatura palestina y situar en su lugar una "dirección alternativa, más democrática y más transparente con la que Israel, en un momento dado, pueda abordar las negociaciones". Para tratar de convencer al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la comitiva israelí mostró un documento de 100 páginas titulado Expediente Arafat con el que Israel pretende demostrar la colaboración del rais palestino con los terroristas. Sin embargo, la Casa Blanca contestó a la propuesta a través del diario The New York Times. En el rotativo se publicó que EE.UU. continuará apoyando la autoridad de Arafat, a la vez que se afirmó que Israel no tiene derecho a elegir al líder de otro pueblo y que Sharon, que ha considerado siempre a Arafat un "criminal", deberá acabar hablando con él. En la reunión entre Bush y Sharon no salió prácticamente nada en claro. Lo único que se anunció oficialmente fue el próximo viaje a la zona del director de la CIA, George Tenet, para "ayudar a reconstruir las fuerzas de seguridad palestinas y unificarlas bajo un solo mando". En cuanto al resto de la agenda, no se acordó nada concreto. Con la vista puesta en la próxima conferencia internacional sobre Oriente Próximo, no quedó claro ni su fecha, ni quiénes participarán en ella, ni las condiciones del futuro Estado palestino, ni la mejora de la situación de la población palestina tras los últimos ataques israelíes. La persona de Arafat divide a los dos aliados ya que Sharon no admite el diálogo con él y Bush considera que es el único interlocutor posible.