Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANIVERSARIO 11-S

El 11-S desató hace diez años la guerra contra el terrorismo

Por Sara Pérez HernándezTiempo de lectura3 min
Internacional11-09-2011

Los atentados del 11-S fueron cometidos en los Estados Unidos por miembros de la red yihadista Al Qaeda y provocaron la muerte de más de 3.000 personas e hirieron a otras 6.000. Este fue el episodio que precedió a la guerra de Iraq y a la denominada guerra contra el terrorismo.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron cometidos por diecinueve miembros de la red yihadista Al-Qaeda, divididos en cuatro grupos de secuestradores, cada uno de ellos con un terrorista piloto que se encargaría de pilotar el avión una vez reducida la tripulación de la cabina. Los aviones de los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines fueron los primeros en ser secuestrados y estrellados contra las dos torres gemelas del World Trade Center, el primero contra la torre Norte, el segundo poco después contra la Sur, y provocaron que ambos rascacielos se derrumbaran en las dos horas siguientes. El tercer avión secuestrado pertenecía al vuelo 77 de American Airlines y fue empleado para ser impactado contra una de las fachadas del Pentágono, en Virginia. El cuarto avión, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en Pensilvania, tras perder el control en cabina como consecuencia del enfrentamiento entre los pasajeros y tripulantes con el comando terrorista. Los atentados causaron más de 6.000 heridos, la muerte de 2.973 personas y la desaparición de otras 24. Los terroristas también murieron en el ataque. Algunos analistas creen que la veloz declaración de guerra global al terrorismo generó consecuencias que causaron más daño a Estados Unidos que los propios atentados. En un catártico discurso al Congreso, Bush dijo que ningún terrorista jamás volvería a estar seguro en ningún lugar, una promesa que sirvió de apoyo a una denominada doctrina de guerra preventiva. "Cada nación, en cada región, tiene ahora una decisión que tomar. O están con nosotros o están con los terroristas", advirtió el mandatario en ese entonces. El horror desatado en Nueva York y Washington por aquellos atentados traumatizó al público y desató una "guerra contra el terror" que puso a prueba al sistema legal, envió a soldados estadounidenses a morir en tierras musulmanas y a la larga afectó el poder global de Estados Unidos. El resultado: diez años en Afganistán, con casi 100.000 efectivos norteamericanos y casi 7.500 soldados estadounidenses y aliados que murieron allí y en Iraq, donde hubo una invasión justificada por armas de destrucción masiva que nunca fueron halladas y que alejó a Washington de sus aliados. La invasión a Iraq desencadenó una guerra, con cientos de muertos, y causó el derrocamiento del gobierno encabezado por Saddam Hussein el 9 de abril de 2003. Estados Unidos sostuvo entonces que la razón de la invasión se debía a que existían informaciones de los servicios de inteligencia que permitían suponer que Saddam Hussein mantenía relaciones secretas con Al-Qaeda. Recientes informes indican que nunca hubo una relación de Hussein con Al-Qaeda, y el presidente Bush trató de relacionar a Iraq con la guerra contra el terrorismo. A día de hoy, las consecuencias continúan al haberse detonado una guerra civil sectaria "no declarada", que tiene como consecuencia la muerte de más de 34.000 civiles (solamente en el 2006, según la ONU) y según cifras de Acnur, hay 1,7 millones de iraquíes desplazados internamente y otros dos millones que han huido a países vecinos. Además, a junio del 2007 las bajas del ejército de los Estados Unidos ascienden a más de 4.000 y superan las muertes de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Por otra parte, el primero de mayo de 2011, es anunciada la muerte del terrorista al que se adjudicó la autoría de los atentados del 11- S y por lo mismo se convirtió en el más buscado por Estados Unidos. La ubicación de Bin Laden, había sido desde que se escapó en las montañas de Tora Bora, Afganistán, en diciembre de 2001, un misterio. Su cacería y la de sus colaboradores más cercanos, se convirtió desde los atentados en una de las prioridades de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La última vez que se vio a Bin Laden, según testigos, fue en la localidad de Jalalabad, Afganistán, donde al parecer se encontraba muy enfermo. La operación que culminó en la muerte del líder de Al Qaeda, quien se asegura, su cuerpo fue lanzado al mar, fue comandada de manera secreta por Estados Unidos.