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EGIPTO

Egipto pone fin a tres décadas de Mubarak tras 18 días de altercados

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura3 min
Internacional13-02-2011

Como una fila de fichas de dominó, las revoluciones se suceden en el norte de África. Inspirados en la revuelta que hace un mes derrocó al presidente tunecino Ben Ali, los disturbios producidos en Egipto para pedir la caída de Hosni Mubarak han puesto fin a 30 años de régimen del octogenario líder. Ahora la rebelión se extiende a Argelia. África ha dado el paso necesario para lograr su transición a la democracia.

El 14 de enero Abidine Ben Ali abandonó su palacio de Cartago en Túnez pensando que semanas más tarde sería reclamado por los mismos que pidieron su caída del Gobierno. Nada más lejos de la realidad, 11 días después se confirmaba que las teorías de la cúpula dirigente tunecina estaban totalmente equivocadas. Tres días más tarde un egipcio se prendía a lo bonzo ante las puertas del Parlamento de su país denunciando haber perdido sus derechos. Los disturbios se habían extendido al país de los faraones y miles de ciudadanos habían tomado las calles y la plaza Tahrir para protestar contra el Gobierno de Hosni Mubarak. El denominado Día de la ira, sin duda alentado por el éxito revolucionario en el país vecino, anunciaba cambios drásticos en el futuro de Egipto y a los que se oponía el régimen vigente, que confió en un primer momento en la policía para reprimir los altercados, provocando cuatro muertos. La situación era insostenible y caótica. Tres días más tarde Mohamed El Baradei, símbolo de la oposición en el país, regresaba del exilio ofreciéndose a encabezar una transición democrática. Pero su llegada no provocó más que un endurecimiento de la situación y los enfrentamientos del 28 de enero, denominado como Viernes de la ira y la libertad, se saldaban con cerca de 70 muertos. Días más tarde, el ejército calificó de "legítimas" las reclamaciones populares y se negó a disparar a más población. El presidente egipcio se encontraba contras las cuerdas. En un intento a la desesperada de controlar la situación, Mubarak decidió realizar una reforma en el Gobierno al mismo tiempo que tenía que soportar las presiones europeas para la convocatoria de elecciones democráticas y una huelga general. En la reestructuración decidió nombrar a Omar Soleiman como vicepresidente y encargado de comenzar el diálogo con la oposición para modificar el marco constitucional. El acuerdo se alcanzaría el 6 de febrero, a pesar de que la oposición se negaba a sentarse a negociar mientras Mubarak permaneciese en el poder. No obstante, el presidente egipcio reiteraba una y otra vez su deseo de permanecer en el poder. Una intención que se volvería a mostrar, paradójicamente, un día antes de su dimisión, el 10 de febrero, mediante un discurso televisado. No pasarían 24 horas de este acontecimiento cuando Soleiman anunció que Mubarak abandonaba el país y cedía el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas en el llamado Día de la despedida, iniciando la transición en el país. Argelia toma el testigo Argelia ha relevado a Túnez y Egipto en las acciones revolucionarias y miles de manifestantes se han manifestado en las principales ciudades contra el régimen de Abdelaziz Bouteflika. Sólo en la plaza Primero de mayo de Argel se han llegado a reunir entre 10.000 y 3.000 personas, según los datos recogidos por los organizadores y las fuentes oficiales. Organizados por la Coordinadora Nacional por el Cambio y la Democracia (CNCD), las manifestaciones desencadenaron un enfrentamiento abierto entre protestantes y Policía, llegando a haber fuentes que hablan de centenares de heridos y detenidos. Para evitar que la situación fuese a mayores y ante el cariz que ha tomado la revolución en Egipto, el Gobierno de Argelia ha cerrado cuentas de Facebook y limitado la conexión a internet. Del mismo modo, tal y como ha denunciado el partido Reagrupamiento Constitucional Democrático (RCD), se han desplegado más del 15% de las fuerzas policiales del país –cerca de 30.000 agentes- para evitar nuevos disturbios.