OTAN
La OTAN reforma su doctrina y adapta su estrategia ante nuevas amenazas

El secretario general de la OTAN (d) firma un acuerdo con el presidente afgano (FOTO: OTAN)
Por Javier M. Fandiño
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Internacional20-11-2010
Los 28 países que integran la OTAN aprobaron este viernes en Lisboa su nueva Doctrina Estratégica con la que pretenden operar durante los próximos diez años. Aunque el fondo del Tratado permanece intacto y sigue basándose en la defensa mutua de los países miembros de la Alianza Atlántica, la Organización responde de forma contundente a las nuevas amenazas planteadas por el siglo XXI.
La principal de ellas es el terrorismo, que hasta el momento nunca había sido nombrado entre las posibles amenazas a las que la Alianza Atlántica tenía que afrontar, puesto que el marco sobre el que operaba la OTAN actualmente fue establecido anteriormente a los atentados del 11 de septiembre. Otra de las principales novedades es la posibilidad de actuar “de forma preventiva” en cualquier parte del mundo. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha señalado que esta nueva estrategia no supone un abandono de la postura tradicional de defensa frente a un eventual ataque exterior, sino que complementa este punto mediante la posibilidad de anticipar los futuros peligros. De este modo, sale reforzado el Artículo 5 del Tratado de Washington, pilar de la Organización, basado en que el ataque a uno de los países integrantes supone una ofensa para cada uno de los miembros. Una reacción que el propio Rasmussen ha considerado como “histórica” puesto que reconoce que “existen cerca de 30 países que tienen, pueden o quieren tener armamento nuclear y que pueden alzarse como una seria amenaza”. Por ello, asegura que este concepto estratégico “no es una simple declaración de principios, sino un plan de acciones que será aplicado de forma rigurosa”. Asimismo, la nueva Doctrina Estratégica intenta reaccionar contra todas aquellas amenazas aún por conocer, como puede ser el caso de armamento láser o tecnologías que impidan el acceso al espacio, así como a todo aquello que ponga en peligro los recursos necesarios para el desarrollo de la vida, como los productos energéticos o el agua. La ratificación de las armas nucleares como medio de disuasión sigue siendo uno de los términos más conflictivos de la nueva doctrina defensiva, tal y como se pudo ver en la sesión del viernes. Precisamente, esta cuestión es junto con Georgia una de las causas de los tremendos desencuentros de la OTAN con Rusia, que sospecha que el programa de desarme nuclear START III firmado por el presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo, Dmitry Medvédev puede quedarse en una simple intención. Otro de los puntos calientes de la cumbre es el ciberterrorismo, uno de los principales peligros del nuevo siglo, que podría paralizar la economía y los sistemas de defensa de cualquier país. La OTAN se ha marcado la lucha contra los “terroristas de la red” como un objetivo prioritario y ya cuenta con un departamento especializado en combatir esta amenaza. “Paz sí, OTAN no” De forma paralela a la primera reunión de la OTAN, diversos grupos pacifistas, sindicatos y partidos políticos de izquierdas se manifestaron para protestar contra la reunión de la OTAN en Lisboa. Los convocantes hicieron un llamamiento global para protestar contra la Organización Atlántica a la espera de que acudieran personas de otros países a promover la iniciativa, pero las autoridades portuguesas no han dejado entrar a gran parte de ellas por cuestiones de seguridad ante la amenaza de que se llegasen activistas radicales que protagonizasen disturbios y actos violentos. Según el portavoz de la Coordinación Internacional anti-OTAN, Reiner Braun, “cerca de 150 militantes pacifistas no pudieron unirse porque fueron bloqueados en las fronteras portuguesas”. A pesar de las medidas de prevención portuguesas, 40 personas han sido arrestadas cerca del Parque de las Naciones, donde se han realizado las reuniones de la OTAN, por impedir la circulación en las calles. Mientras que una veintena de ellos se encontraban encadenados y pintados de rojo, imitando la sangre de los heridos por la guerra, la otra mitad llevaba pancartas con consignas que atacaban a la Alianza Atlántica.