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HAITÍ

Ni un año de tregua entre las desgracias de Haití

Por Rocío LinaresTiempo de lectura2 min
Sociedad18-11-2010

Haití es noticia en sucesos otra vez. Las desgracias se suceden en cadena sin dejar tiempo a una recuperación. El punto de partida para la reconstrucción se hunde cada vez más. Después de los logros limitados que se habían conseguido en cuanto a sus infraestructuras, la población está enfermando y se imposibilita el progreso de su país con la muerte de mil habitantes, y en aumento.

Parece que Haití está abocado a desaparecer del mapa. En plena reconstrucción tras el terremoto, es necesaria una resurrección por el cólera. Si se preveía una década para levantar el país, ya se hacen las cuentas para multiplicar los años. Era el país más pobre en el entorno del continente americano y hasta hoy también ha sido el más desafortunado. La ayuda internacional colapsó el aeropuerto de Haití el pasado mes de enero. De forma masiva llegaban las mejores intenciones para la reconstrucción de un país literalmente sacudido. Apenas diez meses después, el paisaje todavía tenía escombros que servían de cobijo a los centenares de familias sin hogar. La zona se había convertido en un campo de lonas a modo de tiendas de campaña y refugios algo más sofisticados que daba la impresión de “comunidad de vecinos”. La ONG española Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) da testimonio de que el aspecto desde que se produjera el temblor no había evolucionado mucho. Tampoco el ánimo de la población, que vivía diariamente en una cola esperando atención médica, o en una cola esperando una ración de comida. Muchos de ellos ni siquiera esperaban porque la esperanza estaba sepultada bajo las piedras de las que fueron sus casas y más tarde bajo los cadáveres de familiares y amigos. Un 80 por ciento de la población haitiana vivía bajo el nivel de la pobreza y un 54 por ciento en la denominada "abject poverty", que es el extremo. Las condiciones del terreno imposibilitaban la construcción de edificios sólidos. Pero además, la falta de materiales y mano de obra. Empezar de cero era más fácil que partir de “menos infinito” que era la situación. Antes de reconstruir hay que sanar y en ello estaban todos los voluntarios de ONG internacionales que se desplazaron desde el mismo mes de enero. Durante todo este tiempo, se han dedicado a la remodelación del sistema hídrico y del complejo hospitalario para partir de unas condiciones mínimas de sanidad. Gracias a esto, ahora hay al menos una fuente fiable de agua. Hay puntos de coordinación internacionales, militares para vigilar la seguridad, inversiones y donativos, manos voluntarias… La conmoción mundial que causó el seísmo en Haití ha dado una respuesta muy positiva y comprometida con la causa. Sin embargo, hay fenómenos que están por encima de la voluntad humana.