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HAITÍ

El cólera de Haití viaja a Estados Unidos y República Dominicana

Fotografía (FOTO: Naciones Unidas / Sophia Paris)

(FOTO: Naciones Unidas / Sophia Paris)

Por Rocío LinaresTiempo de lectura2 min
Sociedad18-11-2010

Ya hay 1.110 haitianos muertos. Nuevas cifras de catástrofes en este país. Además, hay cerca 20.000 hospitalizados que casi se pueden sumar a la cifra de fallecidos. Hay tensión y odio que se paga contra los Cascos Azules Nepalíes que están ayudando a estabilizar la situación. La propagación de la enfermedad se ha producido a una velocidad explosiva y los casos continúan apareciendo.

La proporción de contagio es de siete sobre diez. La tasa de mortalidad de Haití se disparó después del seísmo que se produjo el pasado 12 de enero. A todos los ciudadanos que intentan sobrevivir en condiciones precarias, se les ha comunicado una serie de consignas de precaución y de higiene. A pesar de esto, no hay medios suficientes para ser escrupulosos con las medidas. Hay carpas que se dedican a vender comida preparada y puestos con agua, pero de baja fiabilidad. Los más cuidadosos procuran no beber y tomar menta dulce para tratar de calmar su sed. En los puntos de venta como farmacias y supermercados, los ciudadanos, dentro de sus posibilidades, están comprando alcohol, cloro, pañitos higiénicos, jabón líquido e incluso suero. Todo menos agua. El ministro de Salud, Alex Larsen, ha anunciado que el Gobierno formará a 30.000 personas que se unirán a la campaña de lucha contra el cólera durante los próximos meses. Llegados a esta situación, las palabras de calma no causan ningún efecto. Desde la propagación de los primeros casos y en vista de las condiciones que soportaba el país, se manejaban hipótesis que afirmaban que sería una enfermedad "endémica". Sin embargo, en Florida y República Dominicana se han localizado sendos casos. En el primero, una mujer había visitado a su familia recientemente en Artibonite. Posiblemente, el epicentro del brote de cólera. Florida, el origen de esta inmigrante, mantiene una conexión aérea con Puerto Príncipe muy fluida: cinco vuelos aterrizan diariamente. Por el momento no hay dispositivos de análisis para los que llegan porque las posibilidades de contagio son mínimas. Las condiciones no son comparables. En el segundo caso, un obrero haitiano viajó a República Dominicana para regresar a su hogar. Inmediatamente fue ingresado en un hospital de Higüei, al este. Afortunadamente, estos dos afectados han sido tratados a tiempo y no han supuesto un mayor riesgo. No obstante, se planea reforzar las fronteras para evitar la propagación. Casi un mes después de que comenzara el brote de cólera, aún no se conoce su origen de forma certera. Lo cierto es que la epidemia podría haber llegado desde cualquier parte del mundo y su fácil difusión se debe a la vulnerabilidad de los habitantes que aguantan bajo unas insalubres condiciones de vida. Sin embargo, la población se ensaña con los ayudantes enviados por la ONU, los Cascos Azules Nepalíes, a los que acusan de ser los portadores de esta desgracia y su contagio.