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PRÍNCIPE DE ASTURIAS

Esculturas milenarias y pensamientos modernos se dan cita en premios

Por Rafael GarcíaTiempo de lectura2 min
Cultura23-10-2010

Múltiples celebridades convergieron en el teatro de Campoamor para recibir el prestigioso galardón del Príncipe de Asturias, presididos por S.A.R Don Felipe de Borbón. Este año la expectación vino de la mano de la presencia de los jugadores de la Selección Española de Futbol, que recibieron el Premio Príncipe de Asturias al Deporte. Sin embargo, las demás modalidades no se quedaron atrás.

Acudieron figuras como Richard Serra, considerado uno de los escultores más relevantes de la vanguardia de la segunda mitad del siglo XX y autor de multitud de obras de carácter tanto minimalista como de gran tamaño como Cinturones, expuesta en el Guggenheim de Nueva York y Splashing entre otras muchas y cuyo común denominador son los materiales industriales de que están hechos. El Príncipe agradeció a Serra el” haber entregado su vida a la creación de una obra de gran personalidad y belleza y de ilimitados matices” La cultura china también estuvo presente en la ceremonia ya que el premio a las Ciencia Sociales se lo llevó el equipo arqueológico de los Guerreros de Xi’an. Estas estatuas de terracota, descubiertas en 1974 y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, forman parte del mausoleo de Qinshihuang, el primer emperador que unifico los territorios de China. En la categoría de Comunicación y Humanidades los premiados fueron Alain Touraine y Zygmunt Bauman, considerados dos de los máximos exponentes en la corriente del pensamiento actual europeo. Bauman se dedicó unas palabras diciendo que “apenas puedo pensar en un acto más gratificante o que llegue de una institución de mayor autoridad moral”, mientras que su compañero Touraine afirmó que este premio aumentaba en él su conciencia “de ser un intelectual latino que encuentra en el mundo hispánico las orientaciones básicas del trabajo” de su vida. El Príncipe se refirió a ellos como “Dos sabios para tiempos vacilantes que han dedicado toda su larga trayectoria científica a la noble causa de explorar el mundo y hacer de él un lugar mejor para la vida humana”. El premio a las Letras fue a las manos del escritor Amin Maalouf, uno de los escritores que ha profundizado en la cultura mediterránea, representada como un espacio simbólico de convivencia y tolerancia. En su discurso agradeció el premio diciendo que “me siento feliz y orgulloso de encontrarme, gracias al prestigioso galardón que acaba de serme otorgado, aún más cercano a este gran país y a su cultura, que tanto me han inspirado en mis libros”. El Príncipe le dio las gracias por “convertir sus espléndidos mundos de ficción en espacios de convivencia de las culturas”.