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HUELGA

El Gobierno francés crea un gabinete de crisis para suministrar carburante

Por Federico MunarrizTiempo de lectura1 min
Internacional18-10-2010

El Gobierno de Francia se prepara para afrontar una de las peores crisis de su mandato. Nicolas Sarkozy se ha visto obligado a crear un gabinete de crisis para suministrar combustible a más de un millar de gasolineras que se han quedado ya sin carburante o están a punto de quedar desabastecidas como consecuencia de las protestas y huelgas.

Debido a las fuertes protestas por la reforma de pensiones que estableció el Gobierno francés, los trabajadores han bloqueado doce refinerías del paí y las gasolineras se están quedando sin combustible, algunas de éstas ya lo están. Ante esta situación, el Ejecutivo de Sarkozy ha creado el centro interministerial de crisis, que tendrá como misión coordinar la acción de los diferentes servicios del Estado para asegurar “el permanente reabastecimiento del Carburante”. Este centro está representado por los ministerios de Economía, Energía, Medio Ambiente e Interior. De las 4.500 gasolineras pertenecientes a grandes distribuidores, y que suministran el 60 por ciento del carburante en Francia, hay unas 1.500 que ya no tienen reservas, o algunas de éstas están a punto de quedarse sin depósitos. Así lo ha asegurado Alexandre de Benoist, delegado general de la UIP, que agrupa a los grandes distribuidores de carburante del país. “Entre un veinte y un veinticinco por ciento de nuestros camiones están parados” dijo De Benoist, quien reafirma que la situación es peor al norte del país, y en especial en la Bretaña, donde hay una verdadera ruptura de suministros a las gasolineras. Los camioneros, animados por los sindicatos a endurecer la protesta, han bloqueado las carreteras en las principales ciudades del país. Algo que produjo importantes colapsos de tráfico, especialmente a las afueras de París o Lille. Estas protestas también han afectado al tráfico ferroviario y se han anulado aproximadamente la mitad de los trenes en el país. Por el contrario, en París los transportes públicos funcionan con relativa normalidad con excepción de una línea de cercanía.