GUERRA DE DIVISAS
El Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional conmocionan la guerra de divisas en los mercados
Por María Claudia Martínez Prasca
1 min
Economía08-10-2010
La carrera de intervenciones en el mercado de divisas lleva ya varias semanas en marcha. Japón, Brasil, Corea del Sur, Suiza, Reino Unido y EE.UU. han actuado directamente o de forma más impenetrable, inundando sus economías de liquidez a través de grandes compras de deuda pública para devaluar sus monedas
De igual modo, varios bancos centrales del sureste asiático están muy activos comprando y vendiendo divisas para controlar sus tipos de cambio. Corea del Sur, Tailandia, Malasia y Filipinas han intensificado esa operativa en los últimos días. Y a la vez, se pregona la posibilidad de una guerra comercial: EE.UU., por ejemplo, acaba de aprobar medidas proteccionistas contra las importaciones chinas. EE.UU. ha denunciado de forma insistente que el Gobierno chino mantiene el yuan artificialmente por debajo de su valor como una forma de subsidiar las exportaciones. La debilidad creciente del dólar en mínimos de 15 años frente al yen japonés y de ocho meses frente al euro ha puesto a los países asiáticos y a algunos latinoamericanos muy temerosos; un dólar bajo dificulta las exportaciones de esos países, en un momento en el que también deben enfrentarse a grandes entradas de capitales que auguran la formación de nuevas burbujas, y que a la vez tiran hacia arriba de los tipos de cambio de sus monedas. En esos países, donde la crisis ya es ambigua, algunos gobiernos están tratando de limitar los futuros daños con controles de capital. Brasil es un ejemplo de esa política. Uno de los puntos positivos de esta crisis ha sido la colaboración internacional. Ese impulso no ha desaparecido, pero sí ha disminuido. El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, postuló al FMI como la institución que puede conseguir que las aguas bajen más tranquilas en los próximos días. El Fondo podría usar el reparto de las cuotas, ya que los emergentes quieren más poder en detrimento de los países ricos para persuadir a algunos países de que dejen de intervenir en el mercado.