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CATÁSTROFE ECOLÓGICA

España ofrece su ayuda a Hungría tras su experiencia en Aznarcóllar

Por Paloma BulnesTiempo de lectura2 min
Sociedad07-10-2010

El Ministerio de Medio Ambiente de España ha ofrecido su apoyo al Gobierno húngaro para gestionar la catástrofe producida por el vertido tóxico de aluminio y por su experiencia en Aznalcóllar (Sevilla) en el año 1998, donde ocurrió algo parecido.

La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, ha enviado un escrito a su homólogo húngaro, Zoltan Illes, transmitiendo la solidaridad de España y ofreciéndole apoyo a la hora de tramitar la catástrofe. Espinosa ha mostrado su ayuda y espera que España pueda ser de utilidad “por la gestión de experiencias parecidas” como en el caso de las minas de Aznalcóllar. Espinosa también ha garantizado que no tiene constancia de que exista en España una balsa igual a la de Hungría, aunque ha confirmado que hay balsas de residuos mineros similares, aunque ni son del mismo tamaño ni del mismo material, y ni mucho menos tienen las características de las de Hungría. Finalmente, ha declarado que la tragedia de Aznalcóllar llevó a la Unión Europea en el año 2000 a revisar la legislación en materia de gestión de residuos de minas. El 25 de abril de 1998 se produjo el vertido de la mina de pirita en Aznalcóllar. Se produjo por la rotura de la presa de la sujeción de la balsa de decantación de la mina y provocó un vertido de agua ácida y de lodos con un nivel alto de toxicidad y que contenían concentraciones de metales pesados. La principal diferencia con lo ocurrido en España, es que en Hungría el lodo ha afectado a varias poblaciones y centenares de personas se encuentran hospitalizadas. La población húngara teme a que se produzca una nueva rotura de la balsa y que esto pueda afectar al Danubio, el principal río del país. Los ecologistas españoles afirman que en España existen cientos de balsas similares a las de Hungría. Greenpeace denuncia el peligro que suponen explotaciones como la mina de Cruces en Sevilla, Aguas Blancas en Badajoz o las balsas estériles de la industria minera del oro en Asturias. El responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace, Julio Barea, ha declarado que este tipo de accidentes van a seguir produciéndose, a pesar de las advertencias de grupos ecologistas que demandan un mayor control de las instalaciones.