TOROS
José Tomás alienta la esperanza de la afición tras abandonar el hospital de Aguascalientes
Por Almudena Hernández
2 min
Espectáculos02-05-2010
Dicen que este hombre es el mejor de los toreros, un mito, un dios. Sin embargo, después de la gravísima cornada que le propició un toro de Pepe Garfias (Santiago) hace más de una semana en Aguascalientes (México), su humanidad se ha "tapado" tras el comunicado escrito de una hoja de papel. El torero ha leído que después de recibir la sangre de México, no puede sentirse más querido por ese país.
Atrás queda la espera por la publicación de un parte médico oficial, que tardó en desvelarse hasta cinco días después de la gravísima cogida que sufrió el diestro madrileño. De momento, hasta avanzar en su recuperación, parece que el torero permanecerá en México, hasta que llegue el momento en el que finalmente pueda viajar a España, donde la afición le espera impaciente. Su cogida cayó como un jarro de agua fría en las colas de las taquillas de Las Ventas de Madrid, donde cientos de aficionados habían invertido no poco tiempo para conseguir una entrada para alguna de las comparecencias que José Tomás tenía en la Monumental madrileña, ambas después de San Isidro, en el mes de junio, detro de la denominada Feria del Aniversario. Aún así, habrá que ser prudentes, pues aunque la recuperación de José Tomás ha sorprendido a los médicos -bien es verdad que las primeras informaciones abultaron con creces las dimensiones de la tragedia-, la recuperación del de Galapagar ha sido sorprendente. No hay que olvidar que se trata de un hombre sano, atlético, que ha sufrido un percance que, aunque grave, no supone una enfermedad letal gracias, en parte, a la buena labor de los médicos mexicanos. El torero, a su salida del Hospital Miguel Hidalgo de Aguascalientes, en silla de ruedas y visiblemente emocionado y con menor peso, sólo se atrevió a leer un papel que había preparado a modo de comunicado. En él, decía que precisamente se hizo torero en México, tierra en la que recibió su primera cornada grave y que desde entonces lleva "sangre mexicana" en sus venas, por lo que se siente "mexicano por adopción". Para añadir: "México, ayer recibí la sangre de tu pueblo y así no se puede sentir uno más mexicano y más agradecido, gracias México, gracias Aguascalientes". El parte médico, que tardó en desvelarse cinco días después de la cornada, mermó los daños y consecuencias de lo sufrido por el torero madrileño. El mismo día del percance se habló de una herida de quince centímetros, y por la prensa internacional circulaba la noticia de que el torero había precisado la transfusión ocho litros de plasma. Sin embargo, el viernes 30 abril el equipo médico que atendió a Tomás en Aguascalientes desveló que el diestro había necesitado de 4,5 litros de sangre y que aunque los destrozos habían sido numerosos y graves -hasta el punto de poner en riesgo su vida-, el torero no había precisado injertos y que podría "sanar" en quince días.