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ATENTADOS EN TRENES

El ataque en los transportes siempre ha sido un gran arma para sembrar el terror

Por Esteban del PozoTiempo de lectura2 min
Internacional30-03-2010

No es la primera vez que sucede. Madrid, Londres y hace escasas semanas también Moscú ya vivieron un atentado en el corazón de su población, en sus trenes interubarnanos. Los tres ataques, aunque se produjeron en plena hora punta y en estaciones con una gran aglomeración de personas, mantienen varias diferencias entre ellos.

Desde el principio de los tiempos un objetivo central de los maleantes ha sido la red de transportes de los principales países y de sus grandes ciudades. Así por ejemplo en la antigüedad los ladrones asaltaban los carruajes en medio de los caminos buscando grandes sumas de dinero y joyas. Con este mismo fin nacieron los piratas. Estos se encargaban de abordar los barcos para sustraer todas las riquezas que se pudieran transportar y así axfisiar el comercio y por tanto el poder de países como España con sus provincias allende los mares. Con la llegada del ferrocaril este se conviertió en otro de los focos para que los malhechores pudieran robar el cargamento, haciendo descarrilar el tren, para beneficio propio o con el mismo objetivo que ya mostraron los piratas. Sin embargo, en la actualidad, aunque la finalidad sigue siendo hacer daño a los dirigentes de algunas naciones, la forma de presionarles para cambiar una estructura social es totalmente diferente. Ahora se trata de estallar un tren o un autobus en hora punta buscando el mayor número de personas para lograr así la mayor repercusión social. El objetivo del atentado es la población civil, interpelando en mayor medida a toda la ciudadanía e intentado buscar que el descontento social provoque un cambio en el pensamiento cultural y beneficie a los intereses de los terroristas. En España ya se vivió algo muy parecido el 11 de marzo de 2004, a 4 días de las elecciones generales, dónde varias explosiones en los trenes causó la muerte de 192 personas. Esto creo un clima de alarma social que provocó una vuelta a todas las encuestas realizadas por los medios de comunicación que daban una victoria al PP y que esta fue finalmente a parar al PSOE. En este caso no hubo ningún terrorista suicida y los autores materiales se trataban en su mayor parte de delincuentes comunes, traficantes de drogas y explosivos. Un año más tarde, en Londres, sí que los terroristas que hicieron estallar las bombas en el metro de Londres acabaron con sus vidas. Las bombas fueron planeados por organizaciones paramilitares islamistas con sede en el Reino Unido. La organización terrorista Al-Qaeda asumió la responsabilidad. En el caso de las explosiones en el metro de Moscú todavía nadie ha reivindicado el acto pero el modus operandi, con terroristas suicidas, recuerda a un ataque que sufrió Rusia por parte del grupo islamista del Cáucaso que hace escasas semanasya segó la vida de 26 personas.