IGLESIA VASCA
Munilla se queda sin equipo
Por Rocío López
2 min
Sociedad11-01-2010
Como ya se daba a conocer hace unas semanas, la idea de que José Ignacio Munilla sustituyera a Uriarte como obispo de San Sebastián no hacía demasiada gracia en el seno de la Iglesia vasca. Ahora, un día después de su toma de posesión, Munilla se queda sin hombres de confianza, pues una gran parte de los altos clérigos de la diócesis guipuzcoana han dimitido. Lo han hecho para dejar clara su postura de desaprobación ante el nombramiento de Munilla como obispo de San Sebastián.
Se van muchos de los hombres de más renombre de la Curia y no se descarta que haya más dimisiones en unos días. Algunos de ellos son los dos vicarios generales, Félix Aizpitarte y Patxi Asurmendi, los cuales han guiado y gobernado la diócesis durante los últimos años. Además hay que destacar de ellos que son dos curas que fueron elegidos democráticamente por sus compañeros sacerdotes y por los laicos representados en los diversos órganos diocesanos como nunca antes se había producido. Se van, uno para completar su tesis doctoral y otro se marchará a Roma. Otras dimisiones son las de José María Medina, vicario de Economía; José Javier Portu, vicario de Religiosas y Juan Carlos Olano, director de Cáritas. También podrían dimitir Luzia Alberro, secretaria general y Marije Guerra, jefa de prensa. Normalmente los obispos tras aceptar su cargo se limitan a aceptar en el suyo a los distintos miembros del equipo del obispo anterior. Por lo menos hasta que tienen tiempo de crear el suyo propio. Pero en el caso de Munilla esto tendrá que ser rápido y deberá formar su equipo de confianza lo antes posible. Y lo primero que deberá hacer será encontrar un vicario general, figura esencial en la organización de una diócesis y colaborador directo y de mayor confianza del obispo. Cabe recordar que todo esto ha ocurrido pues José Ignacio Munilla no está bien considerado como sucesor de Uriarte en el seno de la Iglesia vasca. Le creen demasiado cercano a las ideas conservadoras de Rouco Varela y denuncian que cambiará el rumbo propio de la diócesis de Guipúzcoa. Ahora, el sector más crítico del clero guipuzcoano va a mirar con lupa las actuaciones del nuevo obispo. Éste, en su homilía de nombramiento en la cual aceptó el cargo que el Vaticano le ha designado, llamó a trabajar juntos para sanar heridas. Según uno de los 131 sacerdotes que firmaron el comunicado clerical en el que se criticaba duramente a Munilla, el obispo deberá traducir en acciones sus palabras. Ha prometido “entroncarse” en la diócesis guipuzcoana. Le será difícil ahora que los clérigos han mostrado su posición de una manera tan contundente. Pero no le queda otra cosa.