FIESTA DE LA FAMILIA
Las reformas sociales del Gobierno, presentes en el ambiente festivo de Misa
Por Javier M. Fandiño
2 min
Sociedad27-12-2009
Madrid ha acogido por tercer año consecutivo el Día de la Sagrada Familia. En un acto para muchos y contra nadie, el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha querido recordar “la verdad fundamental” de la familia mientras mostraba su rechazo a todos aquellos modelos que van contra su significado natural. El prelado asegura que el futuro de Europa pasa por la familia cristiana. El aborto, el divorcio y el matrimonio entre homosexuales son leyes que, para el arzobispo, dañan al ser humano.
Cuando algo se repite acaba convirtiéndose en ley. Como viene siendo costumbre en los últimos años, la Plaza de Lima celebró una vez más el Día de la Sagrada Familia. Y ya van tres. Miles de cristianos tenían una cita obligada con el cardenal y arzobispo de Madrid, Rouco Varela, para defender lo que consideran la “familia verdadera” y mostrar su rechazo a todos aquellos “modelos” que dañan al ser humano. En un escenario improvisado tras las obras de Colón, Benedicto XVI fue el encargado de abrir un acto para muchos y “contra nadie”, pese a la carga política que puedan traer consigo algunas de las cuestiones analizadas por Rouco Varela en la homilía. El arzobispo de Madrid no quiso eludir los temas más controvertidos en la sociedad y aseguró que la nueva ley del aborto, las facilidades en el divorcio o el matrimonio entre homosexuales dañan la verdad fundamental de la familia y acarrean dramáticas consecuencias. Fruto de la “cultura” y de la “mentalidad” de nuestro tiempo, el prelado asegura que estos aspectos anticipan un futuro para nada esperanzador. La “unión irrevocable de un varón y una mujer” se ve alterada por los matrimonios homosexuales, impidiendo la finalidad propia del matrimonio, la procreación de los hijos. Esta finalidad se ve también damnificada por la práctica del aborto, que acaba con el derecho fundamental de la vida, en referencia a la nueva Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, aprobada recientemente en el Congreso de los Diputados. Asimismo, el arzobispo no se dejó tampoco en el tintero el tema de “la facilitación jurídica del divorcio” y no dudó en asegurar que nos ha llevado hasta “extremos impensables” y asimilables al repudio. Rouco encuentra la solución a este problema en las familias cristianas. El prelado aseveró durante la misa que sin ella, Europa se quedaría prácticamente sin hijos, o lo que es lo mismo, sin el futuro de la vida". Del mismo modo, añadió que el futuro moral, espiritual y biológico del continente se encuentra en los hombres y las mujeres cristianas.