QUIEBRA DE AIR COMET
Díaz Ferrán, un mandato caracterizado por la confrontación
Por J. F. Lamata
4 min
Economía23-12-2009
Aunque se pueda hablar de muchos conflictos internos lo cierto es que el mandato de Gerardo Díaz Ferrán se ha caracterizado por una lucha con un nombre y apellido: Juan Jiménez Aguilar. Durante un año de guerra la CEOE ha visto la que tal vez ha sido la mayor crisis durante toda su historia y la que a día de hoy sigue estando de fondo sobre el entorno del jefe de la Patronal, sobretodo por CEPYME.
Cuando el 16 de febrero de 2006 se celebró la Asamblea de la CEOE que había de escoger al presidente de la Patronal hasta el año 2010, Gerardo Díaz Ferrán ocupaba un papel secundario. En aquella ocasión fue el histórico presidente José María Cuevas, quién se hizo de nuevo con la victoria, tras 22 años en el cargo y con más del 90% de los votos fue ratificado, con él su siempre compañero Juan Jiménez Aguilar, como secretario general de la CEOE. Díaz Ferrán ocupaba una de las vicepresidencias como presidente de CEIM. Sin embargo esa reelección se quedó en papel mojado por motivos de fuerza mayor en noviembre de 2006, Cuevas sufrió un infarto cardiaco, tras el cual se vio obligado a anunciar su dimisión. Al darse una situación anómala que interrumpía el mandato previsto (2006-2010) se optó por un cambio de Estatuto para que se pudiera escoger al nuevo presidente sin necesidad de convocar otra asamblea general. Así pues todos los vicepresidentes se reunieron bajo la supervisión de Jiménez Aguilar para escoger cual de ellos sucedería a Cuevas. Díaz Ferrán obtuvo 9 votos, incluído el del vicepresidente de CEPYME, Jesús Barcenas, los 2 restantes fueron para el jefe de la patronal andaluza Santiago Herrero. Jiménez Aguilar se mantendría como secretario general hasta 2009, fecha en la que se celebraría una nueva asamblea. Sin embargo en muy poco tiempo la "cohabilitación" entre Díaz Ferrán y Jiménez Aguilar se vería imposible. En noviembre de 2007 saltaban a la luz los roces a través de sectores empresariales, como el eléctrico, que denunciaban el excesivo control que Jiménez Aguilar mantenía en la CEOE, la diferencia de criterio entre Díaz Ferrán y Jiménez Aguilar sobre el modelo que debía seguir la patronal y sobretodo porque las competencias presidente-secretario evidenciaban la incompatibilidad entre ambos. Todo hace indicar que Cuevas y Jiménez Aguilar tenían en mente que fuera el secretario el mantuviera las funciones ejecutivas y Díaz Ferrán se limitatara a las representatibas, mientras que Díaz Ferrán quería ejercer de presidente con pleno derecho. Un año de luchas En plena campaña electoral de 2008, Díaz Ferrán se reunió con el ministro de Economía, Pedro Solbes, y un comentario suyo fue considerado por los medios de la derecha como un apoyo al Gobierno socialista. Esto le valió numerosas críticas, especialmente desde el entorno del propio Jiménez Aguilar, que consideró aquello una "traición" al testigo que se le había dado y que Ferrán buscaba llevarse bien con el Gobierno por la dependencia del grupo Marsans. Mientras los medios más conservadores le criticaban, los medios progresistas le elogiaban por la "des-politización" del presidente de la CEOE. Aquel mes de marzo el propio Cuevas tuvo que mediar en la contienda y dio la imagen de que Jiménez Aguilar mantenía el control del "aparato" de la CEOE. Además durante toda aquella pugna Jiménez Aguilar contó con el apoyo decidido de la CEPYME, el 30% de los compromisarios, que preside Jesús Barcenas, con quién mantiene una buena relación personal. En septiembre de 2008 Díaz Ferrán convocó un comité ejecutivo para echar definitivamente a Jiménez Aguilar. Antes del mismo Díaz Ferrán envió un dossier a todos los miembros de la ejecutiva que incluía una acusación de irregularidades durante el mantado de Jiménez Aguilar en alusión a una asamblea de 2003. Barcenas fue uno de los primeros en definir aquello como una "manipulación", mientras que Díaz Ferrán pronunciaba su célebre frase "nadie es imprescindible, el cementerio esta lleno de gente imprescindible". A pesar de contar con el apoyo expreso de Cuevas, Bárcenas y Herrero, Jiménez Aguilar perdió el pulso y Díaz Ferrán logró parar la jugada por el que había sido secretario durante 24 años en una asamblea que acabó en caos, pues inmediatamente después de perder la votación Jiménez Aguilar sufrió un infarto que le provocó un desmayo y tuvo que ser hospitalizado. Esto provocó que la destitución fuera temporalmente anulada. Al final, tras una mediación de Joan Gaspart, Jiménez Aguilar aceptó su despido, eso sí, tras embolsillarse casi dos millones como indemnización. En abril de 2009 se convocó una nueva Asamblea Electoral en la que se consolidó definitivamente el triunfo de Díaz Ferrar, reelegido presidente con más del 80% de los votos, sin rivales y logrando incluso la incorporación de algunos antiguos rivales como Herrero. Un triunfo que le servía para poder enfrentarse con energía al Gobierno por su gestión de la crisis y que le llevaron a negarse a aceptar "la foto" del diálogo social si el Gobierno no respetaba la visión de los empresarios, una decisión que llevó al Gobierno y a sus medios afines a inciar una campaña contra Díaz Ferrán. En medio de esta nueva tormenta, se ha producido la crisis en sus empresar y su célebre deuda. Esta semana Díaz Ferrán volvía a demostrar con un voto de confianza que cuenta con el respaldo mayoritario de la CEOE, eso sí, a la asamblea no asistió Bárcenas.