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CONFLICTO SÁHARA

La relación entre los dos países sufre un nuevo “encontronazo”

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura3 min
España20-12-2009

Las relaciones entre España y Marruecos no pasan por su mejor momento. Como dos vecinos mal avenidos, las tensiones entre los dos países han aumentado con el paso de los años. El caso Haidar no es más que la última reminiscencia de tres décadas de encontronazos que alcanzaron su cénit tras la crisis de Perejil en 2002. Muy pocos kilómetros separan dos forman completamente distintas de entender la vida y es entonces cuando el diálogo se convierte en necesario.

Han tenido que pasar más de 30 días para que Haidar pueda volver a su casa. Los problemas políticos, diplomáticos y judiciales impedían alcanzar una solución a la altura de los hechos. Sin embargo, el trasfondo del caso Haidar es mucho más profundo de lo que pueda parecer a simple vista. Tras esta mujer saharaui se esconde un problema político con más de 30 años entre dos países vecinos. Las relaciones entre España y Marruecos han tenido sus más y sus menos desde que se palpaba la caída del franquismo. Posiblemente, la marcha verde de Hasan II para la ocupación del Sáhara español en 1975 sea el más recordado de ellos, pero no es el único. La situación de Marruecos con Ceuta y Melilla podría considerarse similar a la que vive España con Gibraltar. Desde 1975, el estado árabe se encuentra reclamando unos territorios que considera propios. El primer paso tuvo lugar ese mismo año cuando el país del norte de África expuso al Comité de Descolonización de la ONU la situación en la que se encontraba Ceuta y Melilla. El organismo desestimó las pretensiones marroquíes, pero desde entonces el estado árabe ha seguido defendiendo una causa que considera justa. Las relaciones entre los dos países mediterráneos empeoraron en 1994 tras la visita del que era por entonces ministro de Exteriores, Javier Solana. El jefe de Gobierno marroquí, Abdelatif Filali, recordó al político socialista en su visita a Rabat durante el mes de julio las intenciones del Estado alauí de crear la célula de reflexión hispano-marroquí sobre el futuro de Ceuta y Melilla anunciada en 1987. Sin embargo, el político madrileño anunció a Filali la aprobación de los proyectos de los estatutos de autonomía. Marruecos lo consideró una ofensa y tras la aprobación de los estatutos en septiembre advirtió a la UE con paralizar las relaciones pesqueras y pidió a la ONU la anexión a su Estado de las ciudades de Ceuta y Melilla. Un año más tarde, Marruecos cumplió con su palabra y rompió las negociaciones pesqueras con España. La situación se calmó unos meses más tarde cuando tras la mediación de la UE renovó el acuerdo hasta 1999. El año 2002 marca el momento culmen de la crisis de las relaciones bilaterales. Tras la polémica pesquera, la Armada española apresa al pesquero marroquí Arbayanne II por faenar de manera ilegal en aguas españolas. Los intentos de conciliar las relaciones resultan fallidos y el 11 de julio un grupo de marroquíes ocupa el islote de Perejil. Rabat comunica que la isla pertenece a Marruecos y no piensa abandonarla. La UE respalda a España y culpa a Marruecos del conflicto, la OTAN considera como “inamistosa” la acción del país árabe y España retira a su embajador en el Estado alauí. Asimismo, el país ibérico decide desplegar un destacamento militar sobre el territorio. Tras una incursión realizada con éxito, España consigue apresar a la decena de soldados marroquíes que ocupaban el territorio. El 20 de julio Marruecos y España acuerdan mantener el statu quo tras unas negociaciones mediadas por Estados Unidos. Sin embargo, el regreso de los embajadores no se producirá hasta comienzos de 2003.