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LA FIESTA, EN JAQUE

El debate sobre crimen o tradición

Por Rocío Linares RamosTiempo de lectura2 min
Espectáculos19-12-2009

Pitidos y pañuelos blancos en las plazas de toros. El Parlamento Catalán toma la alternativa para decidir qué pasará sobre el albero. La minoría que apoyan o critican esta tradición se divide enfrentada por una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Los vecinos de la comunidad autónoma, franceses en su mayoría de la “Cataluña norte”, reclaman todo lo contrario para “el respeto a las minorías, a los gustos y pasiones de cada uno”.

Triplicando el apoyo social que necesitaba, la ILP también es una tradición. Desde 2004 cataluña se declaró antitaurina y en esta ocasión intentan avanzar otro paso. Lidiar hasta la muerte “hace sufrir al toro” aunque en ocasiones, por su bravura y porte, el animal podría regresar al campo de nuevo. Es esta sentencia la que mueve las consciencias de los manifestantes que dejan exentos de crítica los correbous, donde nunca se deja morir al animal. El dinero invertido, que ronda los 550 millones al año, también inquieta a las masas, a lo que los taurinos afirman que en Cataluña, diferente al resto de España, los toros no reciben subvenciones. Tal vez deberían recordar los seis aplausos efusivos que en el mes de julio recibió José Tomás en la plaza de la Monumental. Según él, siempre le han aportado algo distinto desde la ciudad, incluso el reto de los seis toros, que sirvió para destinar una gran bolsa de dinero benéficamente a una Fundación creada por el propio matador. Para los defensores de la Fiesta, no existen los derechos de los animales, sino nuestras obligaciones y responsabilidades para con ellos. “la batalla justa” de la plaza es “arte”, según Luis Corrales, coordinador de la plataforma para la promoción y difusión de la Fiesta. Añade también que el debate generado implica directamente a la libertad. Su resolución, alegan, afecta en gran medida al paro. En caso de llevarse a cabo, éste se verá gravemente incrementado. La “cultura y el alma de un país” están en peligro. Desde Francia echan un capote a los defensores de la cultura y tradición, aportando que representa uno de los espectáculos con la mayor afluencia festiva en el calendario. Añaden también que la consideran “una de las manifestaciones de catalanidad más importantes", por si intentan llevar la autonomía hasta las plazas. No obstante, otro puñado de firmas francesas se une a la propuesta ILP.En un debate que califican de moral y ético, más que político están revueltos los políticos catalanes, diputados franceses, asociaciones antitaurinas, taurinas, grupos de población decidida ante esta tradición, y otros, que sortean dónde firmar o directamente duplican su firma. Lo cierto es que el toreo recorre las plazas desde tiempos inmemoriales, aún siendo una afición para minorías, han superado las críticas desde sus inicios.