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CONFLICTO SÁHARA

Haidar regresa a su casa tras 32 días de huelga de hambre

Fotografía Aminatu Haidar, durante la huelga de hambre (FOTO: Asociación Mujeres Saharauis)

Aminatu Haidar, durante la huelga de hambre (FOTO: Asociación Mujeres Saharauis)

Por LaSemana.esTiempo de lectura4 min
España19-12-2009

Aminatu Haidar consiguió su propósito. Tras 32 días de huelga de hambre, la activista saharaui logra que Marruecos le deje entrar en su país para reunirse con su familia. Sin embargo, su país alega que ha aceptado la entrada por “razones humanitarias”, no por una presión política. Las negaciones han sido un tira y afloja entre España, con la ayuda de Francia y Estados Unidos, y Marruecos y finalmente se ha llegado a una solución intermedia que alegra a unos y no humilla a otros.

Su caso ha dado la vuelta al mundo y ha mantenido a muchos con el alma en vilo durante 32 días de huelga de hambre. Finalmente, España y Francia, con el apoyo de Estados Unidos, lograron cerrar un acuerdo con Marruecos que permitió el regreso de Haidar a Rabat. La Ghandi Saharaui no necesitó pasaporte de vuelta y consideró su regreso como “un triunfo de la causa saharaui”. En un primer momento, a cambio del regreso Marruecos insistía en que Haidar pidiera perdón al rey Mohamed VI. El Gobierno español, consciente de que la activista no iba a acceder, planteó a Marruecos que dejara entrar a Haidar por “razones humanitarias”. De esta forma, ambas partes saldrían ganando. Se trata de entonces de una victoria a medias para ambos. Por un lado, Marruecos no quiere que su vuelta se entienda como una victoria política de la saharaui. Por otro lado, Haidar salió del hospital, con una hemorragia interna, rumbo a su casa celebrando el “triunfo de la causa saharaui”. Para Haidar, que ha sido galardonada con numerosos premios de derechos humanos y propuesta para el Nobel de la Paz, no era la primera huelga de hambre por la misma causa ya que lleva luchando desde los 21 años por la independencia de los saharauis. Ya en su casa, la activista ha instado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a "cambiar su política hacia el pueblo saharaui después de esta reacción de alto nivel de la sociedad española” y ha asegurado que no tiene mucha confianza en el Gobierno español porque “siempre ha apoyado la autonomía y a Marruecos, pero nunca ha hablado de las violaciones de los derechos humanos cometidas aquí contra una población que hasta ayer era española”. En cuanto a las dudas de si el Gobierno ha premiado a Marruecos por llegar a un acuerdo, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha asegurado que el Gobierno español "no ha hecho concesiones" para que se produjera el regreso de la activista y que lo que sí se han realizado son "unas amplias negociaciones con Marruecos que, al final, ha entendido que Haidar tenía que volver". Asimismo, el embajador de Marruecos en España, Omar Azziman, ha afirmado que el caso de Aminatu Haidar ha permitido que las relaciones bilaterales hispano-marroquíes "salgan fortalecidas", aunque ha reconocido que han "pasado por un momento tenso, delicado y difícil". Más de un mes sin comer y asentada en el aeropuerto de Tenerife Aminatu Haidar fue detenida el 13 de noviembre en el aeropuerto de El Aaiún tras recoger en Nueva York el Premio Coraje Civil 2009, otorgado por la Fundación Train. Marruecos la expulsa del país por negarse a poner la nacionalidad marroquí en la ficha de control oficial, le retira el pasaporte y la traslada a Lanzarote en contra de su voluntad. Desde ese momento, Haidar inicia una huelga de hambre, que durará 32 días, como denuncia por la expulsión ilegal de Marruecos. La activista permaneció más de un mes en el aeropuerto mientras su estado de salud se iba deteriorando y mientras gran parte del mundo iba conociendo cuál era su situación. Periódicos de todos los rincones recogían en sus páginas la huelga de hambre de Haidar y se posicionaban hacia un lado o hacia otro. Distintas organizaciones responsabilizaban a España de no resolver la situación. Mientras tanto Marruecos, le ofrecía tramitar un nuevo pasaporte en el consulado marroquí. En caso de que rechazara esta opción, el Ministerio de Exteriores le concedía del estatuto de refugiada. Ambas propuestas son desechadas por la activista que también se negó a recibir la nacionalidad española. Ante esta situación, España pide la intervención del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Tres días más tarde, Haidar anuncia que abandona la huelga porque Marruecos permite su regreso a El Aaiún. España prepara un avión medicalizado, que no llega a despegar al negarse Marruecos a autorizar el aterrizaje alegando que España no ha solicitado el permiso de vuelo con 24 horas de antelación. Haidar decide continuar su huelga. Poco después, la activista deja por escrito que no quiere ser alimentada si pierde la conciencia. Mientras la salud de Haidar se va debilitando, todos los grupos salvo el PP aprueban una iniciativa en la que se pide al Gobierno que emprenda gestiones "al máximo nivel", entre ellas la mediación del Rey y de Naciones Unidas. Ya el 17 de diciembre, es ingresada en el hospital a petición propia a causa de los vómitos y dolores de estómago que padece. El Parlamento Europeo retira una resolución que pensaba aprobar sobre el caso porque cree que en las próximas 24 horas la activista saharaui puede estar en El Aaiún. Y horas después, Marruecos anuncia que permite su entrada en el país alegando “razones humanitarias”.