UNIÓN EUROPEA
Las bazas españolas para ocupar la Presidencia de la UE
Por Rocío Linares Ramos
2 min
Internacional01-11-2009
La pugna por hacerse con el puesto de la Presidencia de la Unión Europea no está siendo especialmente airada desde las filas españolas. Si el Tratado de Lisboa acaba por imponerse se desmentirán rumores, se confirmarán previsiones y se levantarán las críticas para escoger la persona idónea. Mientras el perfil se debate entre los líderes europeos, ya hay toda una atmósfera de comentarios que zumba de unos países a otros.
Por el momento, España no aspira al cargo. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha comentado sobre el perfil que debe cumplir esa persona para “fortalecer los principios comunitarios de común interés para todos los países miembros”. “El europeísta convencido y la figura de consenso” de la que habla, está encarnado para muchos en Felipe González, ex presidente español socialista. Actualmente, opina desde dentro con una visión de futuro para el 2020 y 2030 desde la dirección del grupo de reflexión sobre la Unión Europea. Pero, por muy ideal que parezca, se ha auto-retirado de los comentarios y propuestas que merodean en el ambiente. Reconoce que sería “un placer”, pero no. Aún así, suena su nombre en los medios y en las mesas de otros países. Para los periodistas del norteamericano “The Wall Street Journal” más vale lo malo conocido que no lo bueno por conocer. No por malo, sino por conocido, proponen a José María Aznar, ex presidente del Gobierno, para ocupar el nuevo cargo presidencial. La popularidad del político le da puntos que por ejemplo, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, no tiene. No obstante, éste es uno de los nombres que más suenan después de Tony Blair, que protagoniza todas las críticas. Considerar a Aznar “un peso pesado” de la política o un buen gestor de relaciones internacionales no es compatible con su participación en el consejo de “New Corp”. Desde el “Wall Street Journal” destacan también la habilidad de moverse en el mundo de la política y de crear lazos con Pekín, Washington, Moscú o Jerusalén, por ejemplo. Independientemente de los comentarios mediáticos que ejercen la mayor presión en este círculo de vaticinios, Zapatero aún no ha declarado preferencias y asegura que no lo hará, al menos, en presencia de los micrófonos. Socialista o popular en boca de los que quieren ver en España la energía y la capacidad para representar a los líderes de Europa.