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HONDURAS

EE.UU. critica el show mediático de Zelaya

Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional26-07-2009

Estados Unidos ha mantenido hacia la situación en Honduras una postura más bien aséptica. Ha criticado lógicamente, el golpe de Estado, pero no ha querido mojarse más allá de esta postura apoyando claramente a Manuel Zelaya. De hecho, las últimas críticas de Washington han sido para el presidente depuesto, por su show mediático en la frontera.

En el mismo momento en que Zelaya levantaba la cadena que separa Honduras de Nicaragua para dar unos pasos en su país rodeado de decenas de periodistas y simpatizantes y volvía al refugio nicaragüense, Washington criticaba un gesto que, en su opinión, no ayudará a resolver la situación en el país latinoamericano. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, calificó de “imprudente” el gesto de Zelaya, su segundo intento de regresar a su país bajo amenaza de ser detenido por las autoridades hondureñas. El primer intento aéreo acabó con enfrentamientos entre las Fuerzas de Seguridad y los seguidores del presidente depuesto, con el resultado de dos muertos. La jefa de la diplomacia estadounidense reclamó a las partes una “solución negociada y pacífica” que, sobre todo, respete “la seguridad y el bienestar de los hondureños”. Para Washington, el show mediático en la frontera orquestado por Zelaya con el apoyo de Nicaragua y Venezuela no es más que una provocación inútil que no solucionará la situación. Éstas han sido las primeras críticas de Washington a Zelaya desde que el pasado 28 de junio un golpe de Estado le obligara a abandonar el país en pijama. Para ese mismo día, el presidente depuesto tenía previsto una consulta popular que le permitiría repetir mandato y perpetuarse más años en el poder hondureño. Lo cierto es que Estados Unidos ha mantenido una postura más bien aséptica ante el golpe de Estado. Washington no pudo más que denunciar la maniobra golpista contra un presidente elegido democráticamente y, de hecho, no ha reconocido a las nuevas autoridades pese a contar con el apoyo del Congreso hondureño y gran parte de las instituciones. Sin embargo, la cautela ha sido predominante en la postura estadounidense. Tras las críticas, Washington no puede ocultar su alivio por la deposición de un presidente que se aproximaba peligrosamente a la Venezuela de Hugo Chávez y que, en el fondo, iba en camino de convertirse en un nuevo Gobierno socialista con claros tintes autoritarios. Abogando por una solución pacífica y dialogada que, probablemente, incluya unas elecciones en Honduras, Washington no olvida que la consulta popular de Zelaya fue considerada ilegal por varias instituciones de su país y que incluso diputados de su propio partido le han dado la espalda ante el giro chavista de las últimas semanas.