TOROS
Castella, primera puerta grande de San Isidro 2009
Por Almudena Hernández
2 min
Espectáculos17-05-2009
El refranero español, según van los tiempos, necesita algún que otro cambio. En el repertorio taurino podría empezarse, por ejemplo, con el siguiente: "Corrida de expectación, orejas sin ton ni son". Para los aficionados asiduos a la Feria de San Isidro -el "mundial del toreo", dicen- está más que demostrado que los tendidos no son siempre ni los mismos ni igual de justos con todos los toreros.
Los entendidos dicen que el público de Madrid se diferencia por sus amplios conocimientos de la Tauromaquia y por su nivel de exigencia. Pues bien, mientras en las primeras tardes de la feria el presunto respetable casi eliminó los premios de ovación desde el tercio y vuelta al ruedo para algunos de los toreros que hicieron el paseíllo y que tras sus actuaciones pudieran merecerlo, llegó la primera de las tardes de postín, el pasado 14 de mayo, con Morante en los papeles y los wiskises por doquier, oles roncos a pases destemplados y fuera de sitio y ni un hueco en las escalerillas de los tendidos... Fue entonces cuando, ante la imposibilidad de conceder una peluda al sevillano -el extremeño Talavante estaba desaparecido-, el francés hizo merititos para llevarse el gato al agua. O sea, que puestos a ir a los toros, pensó más de uno, habrá que contar que se ha presenciado un corridón. Por desgracia, en esto, como en el fútbol la cantidad prima a la calidad. Y los goles son los goles, aunque sean por penalti injusto en el tiempo de descuento. Castella tiene calidad y finura para cortar dos y cuatro orejas en Madrid, pero no fue el caso. El caso sería, una semana después, recordar las buenas actuaciones de los novilleros Tendero y Cortés; y a matadores como Fandiño, Morenito de Aranda, Luis Bolívar, Tejela y Rafaelillo. Y antes a De Justo y Leandro. Incluso, habría que dedicar, por qué no, un buen repaso al largo parte médico de las bajas ocasionadas en apenas unos días en el ruedo de la monumental madrileña: Abellán, Gimeno Mora, los citados Fandiño y Bolívar, Rafael Cuesta y Antonio Ferrera. Y a caballo, que también se torea, al intocable Pablo Hermoso de Mendoza, que sumó tres apéndices en la domonical de rejones. Por cierto, que el público de Madrid también concedió una oreja a Andy Cartagena. Dicho está.