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SALUD

El sida: mito o realidad

Por Luis A. LopezTiempo de lectura2 min
Sociedad26-03-2009

Aunque bien podría decirse que se ha dado un cambio sustancial de paradigma en los últimos años, ya que se ha erigido el preservativo como la nueva norma sexual que no se puede vulnerar. Mucho se ha hablado de ello en estos días, sobre todo a raíz del viaje del Papa Benedicto XVI a África.

Para palabra impronunciable en nuestra sociedad que mejor que la de castidad. El síndrome de inmuno deficiencia humana se ha visto envuelto históricamente en una serie de mitos de los que muchos se han encargado de pronunciarse. Uno de ellos es James D. Shelton, miembro de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, para quien estos mitos suponen un obstáculo para prevenir y enfrentar al VIH, que se propaga en su mayoría en países africanos como Kenia, Uganda y Zimbabue. Las trabajadoras sexuales no son actualmente el principal grupo de contagio; el virus parece estar afectando más a gente adinerada que a sectores pobres -tal vez porque el bienestar y la movilidad permiten las relaciones sexuales simultáneas-; el VIH es muy infeccioso en las primeras semanas, cuando los niveles son altos, pero no en la fase inactiva posterior; etc. La epidemia mundial de sida continúa creciendo y existen indicios preocupantes de que en algunos países que hasta fechas recientes tenían tasas de infección estables o en retroceso, están volviendo a aumentar. Sin embargo, en otros también se observan descensos en las tasas de infección, así como tendencias positivas en el comportamiento sexual de los jóvenes. Los datos que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que alrededor de 53 millones de personas en todo el mundo han sido infectadas desde la aparición del virus, 19 de los cuales murieron. De los 34,3 millones de personas que actualmente conviven con la enfermedad, el 90 por ciento reside en países en vías de desarrollo. Además, en aproximadamente 21 naciones el índice de infección alcanza el 10 por ciento de la población adulta, mientras que desde el comienzo de la epidemia hasta la fecha la infección ha tomado las vidas de 3,8 millones de niños. Cabría tener en consideración que los pacientes infectados por el VIH/Sida tienen que enfrentarse a mucho más que a una mera infección. Desde el mismo momento en que son diagnosticados cae sobre ellos la sombra del temor a ser rechazados por su entorno social, un contexto que ignora en muchas ocasiones que las únicas vías de transmisión del VIH son la sexual y el contacto con la sangre. Por todo ello, todo paciente teme ser discriminado como consecuencia de su enfermedad y sufrir el rechazo, incluso de algunas personas de las que habría esperado algún apoyo.