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ORIENTE PRÓXIMO

Israel, acusada de crímenes de guerra en Gaza

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Internacional29-03-2009

Naciones Unidas realizó la pasada semana una acusación contra Israel que muchos esperaban tras la Operación Plomo Fundido llevada a cabo en Gaza hace sólo unos meses. El delegado de la ONU para los Territorios Ocupados Palestinos, Richard Falk, acusó al Gobierno israelí de crímenes de guerra en la intervención aludiendo al uso de armas prohibidas, como el fósforo blanco, y el lanzamiento de ataques en lugares donde no pueden distinguirse objetivos civiles y militares.

Falk apoyó asimismo sus acusaciones en “el cierre de fronteras llevado a cabo por el Ejército israelí en la Franja”, evitando que los civiles pudieran huir de las áreas de guerra y convirtiendo Gaza en una verdadera cárcel. "Incluso en Iraq, donde EE.UU. ha cometido muchas cosas, antes de lanzar una ofensiva contra Faluja se permitió a los civiles salir", agregó el delegado. El trinomio armas prohibidas más ataques a civiles más cierre de fronteras podría contituir, según el propio Falk, “un crimen de guerra de la mayor magnitud bajo la legislación internacional”. Además, el miembro de Naciones Unidas considera que, dado que los ataques israelíes en la Franja se hicieron contra áreas muy pobladas, era previsible para los altos mandos que las bombas alcanzaran colegios, centros religiosos o sedes de la ONU con el consiguiente daño a víctimas civiles. Por ello, Falk ha llamado a Naciones Unidas a iniciar una investigación para llevar a los responsables ante la Justicia, aunque se muestra muy escéptico con que eso llegue a ocurrir. El diseño de la ONU fomenta que los países del norte y los del sur sean tratados de distinta manera. No se trata igual a Chile, Iraq o Camboya, que a Estados Unidos, China o Israel", se lamentó. Armas prohibidas Apenas unos días después de las declaraciones de Falk, la organización Human Rights Watch publicó un informe en el que también acusaba a Israel de crímenes de guerra por el uso de armamento prohibido, concretamente fósforo blanco. El documento público, titulado Lluvia de Fuego: El uso ilegal por parte de Israel de fósforo blanco en Gaza ofrece no sólo testimonios de afectados, sino numeroso material fotográfico de cuñas quemadas y proyectiles de este tipo que no llegaron a explosionar. Las latas de fósforo blanco guardan cierta semejanza con las bombas de racimo. La aviación militar dispersa ráfagas de fósforo blanco en pequeñas cuñas que, al contacto con el oxígeno, se incendian. Cada ráfaga lanza más de un centenar de cuñas que, una vez llegadas al suelo, siguen quemándose a más de 800 grados. Dichas cuñas aparecen dispersadas en un radio de unos 100 metros en torno al punto de explosión, con lo que caen indiscriminadamente sobre personas, casas o edificios provocando graves incendios. Por ello, su uso está prohibido en poblaciones civiles aunque, a pesar de ello, Human Rights Watch asegura que Israel las utilizó “en barrios poblados, matando e hiriendo a civiles, así como dañando estructuras civiles, incluida una escuela, un mercado, un almacén de ayuda humanitaria y un hospital”. Israel, niega que el uso que realizó de este tipo de armamento pueda considerarse ilegal.