BANCA
Zapatero interviene en la ‘guerra’ de Caja Madrid
Por J. F. Lamata Molina
4 min
Economía29-03-2009
La batalla empezó de cara al público el pasado verano, cuando se empezó a hablar del interés de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en relevar a Miguel Blesa de la presidencia de la cuarta entidad financiera de España. Se da la circunstancia de que Blesa está considerado uno de los mejores amigos de José María Aznar.
Sirva como ejemplo que al producirse el atentado a Aznar en 1995, Blesa fue, junto con Juan Villalonga y Pedro J. Ramírez, el primero en entrar al hospital para interesarse por su estado. En 1996 Blesa, con el respaldo de Aznar, fue nombrado presidente de Caja Madrid por el entonces presidente madrileño Alberto Ruiz Gallardón, al tiempo que Villalonga era nombrado presidente de Telefónica, lo que llevó a distintos medios a acusar a Aznar de “colocar” a sus amigos. Blesa también fue considerado aliado de Florentino Pérez, a quién ayudó desde Caja Madrid para el célebre fichaje de Luis Figo. Caja Madrid ha sido una constante de lucha interna en la política madrileña y fue pieza clave durante la grave crisis que sufrió la Asamblea de Madrid en el año 2003 por el plante del diputado Eduardo Tamayo, del PSOE. No en balde en el consejo de administración de Caja Madrid se sientan personas como Ricardo Romero de Tejada (dirigente del PP sobre el que el PSOE lanzó entonces todas las acusaciones nunca probadas), Ramón Espinar (jefe del denominado clan de Caja Madrid del PSOE, que según Tamayo -con quien tenía enemistad manifiesta- quería hacerse con el control absoluto de la entidad) y Antonio Romero (también del PSOE, cuya bronca con Tamayo unas horas antes de la composición de la asamblea llevó a éste a romper con el partido. Precisamente Ramón Espinar era el mentor político de Rafael Simancas (anterior líder del PSOE) al tiempo que Romero era su mano derecha como secretario de Organización. Guerras internas en el PP y el PSOE El mandato de Blesa no termina realmente hasta septiembre de este año, pero desde junio del año pasado se especula sobre los grandes deseos de sustituirle por un hombre afín a Aguirre: algún medio ha señalado la presidencia de Caja Madrid como un puesto para el olvidado Manuel Pizarro. En la tarea de derribar a Blesa, Aguirre cuenta con el respaldo -curiosamente- del PSOE madrileño de Tomás Gómez y también de los sindicatos (otra pieza importante en el Consejo), que consideran que Blesa no tiene fuerza suficiente para continuar. ¿Cual es el problema? Blesa se ha echado en los brazos de Ruiz Gallardón, que actualmente desempeña el cargo de alcalde de Madrid (el Ayuntamiento también cuenta con una importante representación en el consejo) y que ha encontrado en Caja Madrid un nuevo escenario en su nada disimulada lucha contra Aguirre. Además -según se ha publicado- Blesa también cuenta con el apoyo de Mariano Rajoy. El cambio de la ley por parte de Aguirre en noviembre equipara el modelo madrileño al valenciano, es decir, de a un mayor poder al Gobierno de la Comunidad en el reparto de fuerzas de Caja Madrid. La ley salió adelante en la asamblea con los votos a favor de todos los diputados del PP y del PSOE, eso sí, con una excepción, pues Francisco Pérez -del PSOE- votó en contra. Pérez es, precisamente, miembro del consejo de administración de Caja Madrid y a quien la Ejecutiva regional del PSOE de Tomás Gómez ya ha sancionado; a él y también a Antonio Romero, que igualmente se manifestó a favor de Blesa. La historia es que Romero era la mano derecha de Simancas, de quien Pérez era también hombre de confianza, ergo todos ellos del clan de Espinar. ¿Es una nueva pugna entre familias del PSOE madrileño? La intromisión del Gobierno contra la ley de Aguirre significa que Rodríguez Zapatero se posiciona a favor de Blesa y, lo que es más importante, supone una desautorización de Tomás Gómez (y, teóricamente, de José Blanco, si se dan por ciertas las publicaciones de que fue él quién defendió apoyar la defenestración de Blesa). El Gobierno asegura que lo hace siguiendo las recomendaciones del Consejo de Estado (órgano consultivo, habitualmente ignorado por el Gobierno, en cuestiones como la ley de matrimonios gays, la memoria histórica o la reforma de la ley electoral). La declaración más dura que se ha oído hasta ahora la dio el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), que acusó que el caso de Caja Madrid era “el caso de intervencionismo más descarado” que había visto en sus 26 años en el sector. También lo definió como de “peleas de patio de colegio”, lo original es que las peleas se producen entre compañeros de partido: en el PP los de Aguirre van por un lado y los de Gallardón por otro, en el PSOE la dirección nacional por un lado, la madrileña por otro. La renovación no es hasta septiembre, aún hay tiempo para que todos los jugadores muevan fichas.