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FRANCIA

En la calle contra Sarkozy

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura2 min
Economía22-03-2009

Como en todos los países, se produjo una guerra de datos. Según los oficiales, hubo un millón de galos en huelga (la Policía, concretamente, habló de 1,2), según los sindicatos convocantes la cifra llegó a tres millones. En todo caso, todos coinciden en que es un número superior a anteriores convocatorias de protesta.

Pero las críticas no estuvieron centradas contra el Gobierno de Fillon, sino contra el jefe Estado, Nicolas Sarkozy, presidente de la República, al que culpaban de no haber tomado las medidas suficientes contra la crisis. Para los sindicatos, el objetivo de Sarkozy ha sido, en todo momento, intentar beneficiar a las grandes empresas y bancos en apuros y no a los trabajadores. La huelga se notó especialmente en los transportes públicos, donde el número de trenes en activo se redujo a la mitad y los autobuses y el metro quedaron inactivos en varias ciudades, entre ellas Burdeos y Marsella. Pero, por el contrario, en París, la huelga prácticamente no existió en el sector de los transportes. Entre profesiones la huelga fue especialmente mayoritaria entre los profesores, donde alcanzó un porcentaje del 35 por ciento de paro. ¿Por qué esta profesión en particular? El motivo es que los docentes critican el desmantelamiento de la escuela pública francesa, que achacan al Gobierno. En lo que respecta a los funcionarios, los que según algunos menos motivos tendrían para temer por su empleo, la cifra de huelguistas se quedó en un 20 por ciento. También se manifestaron los médicos y enfermeras (en su caso lamentan la pésima situación de la sanidad francesa) y, sobre todo, estudiantes de instituto y universitarios, así como inmigrantes sin papeles. Las críticas al supuesto trato de favor al Gobierno por parte de los banqueros se leía en una enorme pancarta en la marcha que arrancó en la Place de la Republique en París, que rezaba: El pueblo antes que los banqueros. Los sindicatos, aparte de criticar la gestión del jefe del Estado, exigen a Nicolás Sarkozy que anule el denominado escudo fiscal, una medida que según el Partido Socialista también sirve para proteger a los ricos frente a los pobres. Para los sindicatos las manifestaciones han sido un éxito rotundo que forzará a que el Gobierno haga un gesto. Y mientras un montón de huelguistas se acordaban de él en París, Sarkozy se encontraba en Bruselas, en la reunión del Consejo Europeo. Si tras la pasada huelga Sarkozy anunció una “cumbre social” con los sindicatos, en vista del poco éxito que tuvo la citada cumbre entonces, no parece probable que en esta ocasión la vaya a repetir. El que sí replicó a los huelguistas fue el premier Fillon para asegurar que “las movilizaciones no solucionan las crisis mundiales”, y de fondo las próximas elecciones francesas en las que se estrenará Martine Aubry como nueva lideresa de la izquierda.