ORIENTE PRÓXIMO
Netanyahu se ve abocado a abrazar a la derecha israelí

Por Miguel Martorell
2 min
Internacional22-03-2009
El encargado de formar ejecutivo en Israel, Benjamin Netanyahu, ha firmado su primer acuerdo de gobierno con la ultraderecha de Avigdor Lieberman. Aunque todavía no descarta que el Kadima de Tzipi Livni pueda entrar en el futuro Gabinete, lo cierto es que Netanyahu está casi abocado a la ultraderecha ortodoxa, como ya hizo en 1996.
Fracasadas las primeras negociaciones con Kadima para formar un gobierno de unidad nacional, y tras el rechazo del Partido Laborista de Ehud Barak de entrar en el Ejecutivo, Netanyahu ha vuelto la vista hacia la ultraderecha israelí, encabezada por Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar). Representantes del Likud han dejado claro que las negociaciones entre su partido y el de Lieberman han sido un auténtico pulso. Consciente de su poder como partido clave -apartados Kadima y los laboristas- Israel Beitenu ha puesto sobre la mesa de negociación sus condiciones. Lieberman ha ganado muchos enteros para convertirse en el próximo ministro de Exteriores, así como para que sus dirigentes ostenten hasta cuatro carteras ministeriales: Seguridad Pública, Turismo, Infraestructuras Nacionales y Justicia. Sin embargo, el acuerdo firmado con el Likud contempla una posible modificación de carteras si Livni accede finalmente a entrar en el Ejecutivo. Algo bastante dudoso, ya que la opción de la líder del centro-derecha es un gobierno rotatorio, con cambio de primer ministro a los tres años. Pese a contar con Israel Beitenu (15 escaños), los 27 escaños del Likud no le permiten formar una coalición de gobierno estable, posible con 61 de los 120 escaños del Parlamento. Así, Netanyahu no tiene más remedio que poner la vista en los sefardíes del Shas y los asquenazíes de Yahadut Ha Torah (Judaísmo Unido de la Biblia). Pero aún con los 16 escaños de las dos formaciones ultraortodoxas hebreas, el Likud requeriría de más apoyos para garantizar la gobernabilidad. Los analistas apuntan que no aceptará a la derecha-radical-nacionalista-sionista de Unidad Nacional (Halmud HaLeumi). Al parecer, Netanyahu es consciente de la mala fama internacional que conllevaría una alianza con la derecha judía más radical, como ya teme que la cara de Lieberman en la Cartera de Exteriores conlleve el boicot de Europa a un dirigente que alguna vez ha pedido la eliminación nuclear de Gaza. Será uno de los puntos del acuerdo con Israel Beitenu lo que determinará la entrada de los ultraortodoxos en el Gobierno de Netanyahu. La legalización del matrimonio civil que reclama Lieberman -cuya base electoral está compuesta por emigrantes no judíos- o del matrimonio mixto, podría suponer el rechazo de las formaciones religiosas. En cualquier caso, Netanyahu se ha visto abocado a repetir la estrategia parlamentaria de su anterior etapa como primer ministro (1996-1999). En aquella ocasión, la presión de EE.UU. para dialogar con los palestinos conllevó que la ultraderecha le abandonara, lo que motivó la dimisión del jefe de Gobierno. Como en aquel gobierno, Netanyahu dependerá de las exigencias de unas formaciones intransigentes en lo que a la negociación con los palestinos se refiere. Algo que, en un arco parlamentario en el que necesitará todos los votos favorables, añade inestabilidad a su Ejecutivo y a la región.