EDUCACIÓN
Las razones del no a Bolonia
Por Tamara Santos
2 min
Sociedad18-03-2009
Alzan pancartas, elevan sus voces, recogen firmas, ocupan zonas en las universidades y, en el peor de los casos, aparece la violencia. La lucha incansable contra el Plan Bolonia se ha convertido en una pesadilla para los miles de estudiantes que se posicionan en contra del sistema del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
Homologar el sistema de enseñanza universitaria, obtener una mayor preparación para los estudiantes, facilitar el intercambio cultural entre los países miembros. Estos son algunos de los puntos que propone el EEES, también conocido como Plan Bolonia. Sin embargo, hay algo más que despierta la inconformidad en el sector estudiantil. La mercantilización es la principal crítica a Bolonia. Ya en 1995, la European Round Table of Industrialist (ERT), un lobby que representaban varios ejecutivos de grandes multinacionales, hablaban de crear una escuela que formase a trabajadores que se adaptasen más a las exigencias sociales. Tres años más tarde Bolonia recogía propuestas parecidas en su planificación. Los estudiantes critican esa idea de poder financiero en manos de las empresas privadas europeas y acusan al Gobierno español de disfrazar todo este asunto como si fuese el bien común para los estudiantes. Esta idea se ha visto reflejada en las distintas manifestaciones que se han organizado en los últimos meses. A su vez, un gran número de universitarios habla de que todo lo anterior lleva a una elitización de la educación ya que se necesita disponer de más dinero para subvencionar a empresas privadas con el dinero público. El número de horas de estudio obligatorias no permiten al alumno trabajar al mismo tiempo. Esto elimina de las universidades a un gran número de estudiantes que se pagan la carrera mientras cursan sus estudios. Respecto a las becas que ofrece el nuevo sistema, los manifestantes y opositores opinan que son hipotecas encubiertas en lugar de ayudas y al mismo tiempo, insuficientes. Algunos catedráticos de Barcelona critican la falta de diálogo y debate por parte del Gobierno para llegar a un consenso entre las autoridades académicas. En Sevilla también se han producido quejas por parte del personal docente, ya que dudan de la capacidad de los centros para hacer un seguimiento eficaz de cada alumno sin disponer de las infraestructuras adecuadas, y se preguntan de dónde llegará el dinero para disponer de ellas.