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EE.UU.

El Pentágono prepara el cierre de Guantánamo

Fotografía
Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional21-12-2008

La promesa del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, de cerrar definitivamente la prisión en la que se convirtió en 2002 la base militar de Guantánamo, en la isla de Cuba, es firme. El Pentágono ha confirmado que está trabajando para llevar a cabo la operación, supervisada por el secretario de Defensa de la Administración Obama, Robert Gates.

"Dije muchas veces durante la campaña electoral que quería cerrar Guantánamo, y voy a hacerlo". Así se expresaba Obama durante su primera entrevista tras ganar las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, con la cadena CBS. Retirar las tropas de Iraq y cerrar la prisión fueron sus dos grandes promesas durante la campaña electoral. Bajo esta premisa, el presidente electo de EE.UU. ya ha puesto a trabajar a su equipo en el cierre de Guantánamo, la base militar que se convirtió en prisión-centro de interrogatorios de la Administración Bush en 2002, después de que se pusiera en marcha la llamada “guerra contra el terror”. Se calcula que a día de hoy están encarcelados en ella unos 250 presos, incluido Khalid Sheikt Mohammed, supuesto cerebro de los atentados del 11-S. Algunos de los prisioneros todavía no han sido juzgados ante un tribunal y su encarcelamiento responde únicamente a las sospechas de que podrían ser colaboradores o terroristas de Al Qaeda. Obama es consciente de que para limpiar el nombre de EE.UU. ante el mundo debe dar el paso de cerrar Guantánamo, centro de las críticas internacionales y de los grupos pro Derechos Humanos. Con este fin, ha dado las instrucciones necesarias al que será su secretario de Defensa, Robert Gates, que mantendrá su cargo pese al cambio de Administración. Gates trabaja ahora junto con los responsables del Pentágono en el diseño de una hoja de ruta para llevar a cabo el cierre de la prisión. El portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, aseguró que el "secretario quiere estar preparado para ayudarle (a Obama) intentando encontrar la solución a este espinoso problema". Precisamente, el pasado 17 de diciembre, un juez de Washington determinó que no había pruebas suficientes para justificar la detención de cinco prisioneros bosnios que llevaban siete años ingresados en Guantánamo, y ordenó su puesta en libertad sin fijar una fecha concreta. Fue la primera liberación de presos sospechosos de terrorismo que se lleva a cabo bajo mandato judicial. La Administración estadounidense sólo puso en libertad a tres de los cinco presos, argelinos de nacimiento y de nacionalidad bosnia. Se desconoce si los otros dos prisioneros que todavía seguían ingresados en Guantánamo el día de la liberación serán liberados a corto plazo. En cualquier caso, el cierre de Guantánamo será uno de los mayores retos que afronte el presidente electo de EE.UU. además de la retirada de la tropas de Iraq y la situación económica. El problema no será tanto como echar el cerrojo a la base militar, sino qué hacer con todos aquellos presos que todavía no han sido juzgados o que son considerados como “un peligro para la seguridad de Estados Unidos”.