Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

REINO UNIDO

Las horas bajas de Gordon Brown

Por J.F. Lamata MolinaTiempo de lectura3 min
Internacional28-09-2008

Cuando Tony Blair ganó sus terceras elecciones parlamentarias liquidando a su tercer líder tory de la oposición, toda la opinión pública sabía que no iba a agotar la legislatura y que no tardaría en ceder el 10 de Downing Street a Gordon Brown, el delfín renovador. Lo que era más difícil de preveer es que la apuesta renovadora duraría tan poco. El hoy primer ministro del Reino Unido figura como perdedor en todas las encuestas para las próximas elecciones que, al menos sobre el papel, se celebrarán en 2010.

Los mayores enmigos de Brown no son, no obstante, los tories, sus mayores enemigos se encuentran en su propio partido, que creen que puede ser el momento de echar al premier y colocar a un nuevo líder con una imagen más limpia y que tenga tiempo de iniciar una nueva campaña que consiga la difícil tarea de logra la victoria de los laborales por cuarta vez consecutiva. Lo golpes de Estado internos no son novedosos en Gran Bretaña, fue uno en el Patido Conservador el que provocó la caída de Margaret Thatcher en 1990 y Tony Blair se marchó en 2007 cuando era casi inminente que corriera esa misma suerte. Protagonistas de la política británica Gordon Brown, auge y caida en un año Primer ministro del Reino Unido desde junio del 2007, venía de ser ministro de Tesoro y gozaba de buena imagen por su petición de que los soldados volvieran a casa y sus políticas en pro de la paz de Irlanda. Ruth Kelly, la primera fuga La joven ministra de Transporte en el gabinete de Brown, ha presentado su dimisión inesperadamente esta semana por "motivos familiares". Pero el hecho de que haya renunciado justo al día siguiente del llamamiento a la desesperada de Brown en defensa de la unidad hace que muchos lo hayan interpretado como el gesto de la primera en abandonar un barco que se hunde. David Miliban, el factor Gallardón El flamante ministro de Exteriores, en él están las esperanzas de los anti-Brown dentro del Partido Laboral. Varios medios de comunicación le señalaban hace poco como el cabeza de cartel británico en las próximas elecciones. En su contra tiene lo que podríamos llamar el "factor Gallardón", muchos en la bases del Partido Laboral le podrían considerar un intrigante y conspirador desleal con su jefe de filas Brown (aunque lo mismo se le puede reprochar a Brown con Blair) Harriet Harman, la oferta femenina y el obrero Alan Johnson Harriet Harman ganó por sorpres el año pasado a Alan Johnson la lucha por el cargo de vicepresidenta del Partido Laboral. Así pues, Harman sería la oferta femenina y está bien situada para dar el salto. Más ganas parece tener el derrotado Johnson, que dispone de una imagen cercana a los trabajadores, dados sus años en el mundo sindical, y no ha tirado la toalla Jack Straw, el eterno El aniano Straw también ha sido citado en algunas quinielas como posible sucesor de Brown, aunque mucho menos que los anteriores, se le reconoce como experto en política, pero no podría dar una imagen de "cambio". Además, españoles y chileno no olvidarán su templada actitud durante el caso Pinochet. David Cameron, la pesadilla de los laboristas Tuvieron que caer tres líderes conservadores seguidos tras sus respectivas derrotas frente a Blair (Major en 1997, Hague en el 2002 y Howard en 2005) para que los Torys se dicidieran por un auténtico cambio. Ha sido el fuerte empuje de David Cameron lo que realmente provocó la caída de Blair - sin pasar por las urnas - y lo que puede provocar la de Brown.