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COREA DEL NORTE

El régimen norcoreano amenaza con reactivar su programa atómico

Por LaSemana.esTiempo de lectura1 min
Internacional26-09-2008

La paralización de las actividades nucleares de Corea del Norte fue acordada a finales del año paso en las conversaciones a seis bandas con Estados Unidos, China, Rusia, Corea del Sur y Japón. Desde entonces se habían ido dando pasos en ese sentido pero ahora parece que se vuelve a atrás.

Corea del Norte amenaza con reactivar su programa atómico. Esta actitud no sorprende porque se está convirtiendo en habitual en el régimen de Kim Jong-il, que sabe cómo presionar a la Comunidad Internacional para lograr sus objetivos y sobrevivir en el poder. Las intimidaciones norcoreanas pasarán a un segundo plano cuando logre sus objetivos más inmediatos y volverán a surgir cuando tenga nuevas necesidades. Aun así, es necesario tenerlas en cuenta. En esta ocasión, Corea del Norte dice que ha dado pasos importantes en su desmantelamiento atómico –realmente se ha avanzado– desde que llegó a un acuerdo con Estados Unidos, China, Rusia, Corea del Sur y Japón a finales del año pasado. Sin embargo, cree que las compensaciones que recibe por este asunto no están siendo tan rápidas como deberían. La nueva política al respecto del Gobierno de Kim se ha empezado a materializar con la expulsión de los inspectores internacionales de la central de Yongbyon –una de las más importantes del país–, con la retirada de los sellos y equipos de control y, también, con el anuncio de que se iba a reactivar su reactor nuclear. Maniobras militares La decisión norcoreana también podría estar influenciada por las maniobras militares conjuntas que habitualmente hacen en la región Corea del Sur –con quien Corea del Norte sigue técnicamente en guerra– y Estados Unidos. Las últimas fueron semanas atrás y se prevé que haya otras en noviembre. El Ejecutivo de Kim Jong-il considera estos ejercicios castrenses como una provocación y la presencia estadounidense como una amenaza. Conviene recordar que EE.UU. mantiene cerca de 30.000 soldados en territorio surcoreano como fuerza disuasoria –y de acción rápida– ante una hipotética invasión de Corea del Sur por parte de sus vecinos del Norte.