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ITALIA

La Camorra aviva la xenofobia contra los gitanos en Nápoles

Por Luis Miguel L. FarracesTiempo de lectura2 min
Internacional25-05-2008

La guerra anti inmigración desatada por el nuevo Gobierno de Silvio Berlusconi ya tiene dos vertientes. Una, la de los despachos, donde se ultiman los decretos de expulsión para miles de extranjeros. Otra, la de la calle, donde en ciudades como Nápoles grupos de guerrilleros urbanos practican ataques sistemáticos contra la población gitana. Además de las tensiones raciales, los intereses inmobiliarios de la Camorra mueven los hilos detrás de los choques xenófobos.

Nápoles se ha convertido, en boca de sus vecinos, en una ciudad al margen del Estado en los últimos años. El motivo es que la Camorra, el grupo mafioso autóctono, controla gran parte de los negocios de la ciudad y es un grupo de presión muy poderoso para las autoridades locales que sabe sacar tajada de las malas coyunturas sociopolíticas del país. La última, la ola anti inmigración desatada por el Gobierno de Silvio Berlusconi especialmente contra la población gitana, no ha sido una excepción. Los ataques de guerrilleros urbanos a bordo de ciclomotores Vespino portando cócteles molotov, barras de hierro y otras armas blancas se han sucedido contra los campamentos romaníes en la región en las últimas semanas. El último de ellos aconteció en el suburbio de Ponticelli, donde ante el rumor de que una joven gitana de 16 años había robado un bebé de una familia italiana, las milicias urbanas arrasaron el cuadrante gitano del barrio, que quedó reducido a cenizas ante la pasividad policial. Para la población moderada la cosa está clara, la Camorra controla las grandes inmobiliarias locales y hay un plan de recuperación urbana pendiente de aprobar los detalles para este verano. No parece casualidad que enfrente del campamento romaní ya haya en pie varios edificios residenciales con la marca de inmobiliarias sospechosas de pertenecer a la Camorra. Ante la escalada de ataques, la Eurocámara aprobó una resolución de censura contra los brotes de xenofobia registrados en Nápoles. La institución continental fue asimismo escenario de graves acusaciones a las autoridades italianas por parte de miembros de la oposición, que acusaron a Berlusconi de “haber promovido nuevas medidas de persecución en lugar de detener a los culpables”. Además, Viktoria Mohacsi, eurodiputada gitana de Hungría, culpó al Gobierno italiano de usar a la comunidad romaní como chivo expiatorio para eludir sus responsabilidades en la lucha contra la Camorra. Nápoles, ciudad-vertedero La mano de la Camorra abarca demasiados negocios en Nápoles. Uno de ellos desde hace años es el de la recogida y procesado de basuras, que ha llevado a los grupos mafiosos a otro pulso con las autoridades italianas en los últimos meses. Desde hace más de un año, Nápoles se ha convertido paulatinamente en una ciudad-vertedero debido a los problemas con estos servicios de limpieza. El problema reside en que hace ya más de dos décadas la Camorra comenzó a ofrecer sus vertederos de Nápoles para incinerar los residuos de las compañías del norte del país. Estas importaciones de detritus ilegales culminaron con unos niveles de contaminación más que preocupantes debido a la proliferación de nuevas plantas incineradoras, aumentando el número de enfermos de cáncer de forma alarmante. Ante la negativa de los vecinos a que se abran nuevas instalaciones de procesado de basuras, los vertederos que hay actualmente en la ciudad se encuentran al límite de su capacidad haciendo inviable un servicio de recogida medianamente eficaz. La pasada semana se registraron violentas protestas en las que los vecinos de la ciudad comenzaron a quemar la basura acumulada en las calles.