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FÓRMULA 1

Hamilton se aprovechó de la ‘maldición’ de Ferrari

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura6 min
Deportes25-05-2008

El británico Lewis Hamilton ansiaba ganar en el Principado, y lo hizo en un Gran Premio caótico, con lluvia al comienzo, dos safety car y un toque con un guardarraíl que no le impidió terminar la carrera. La inconsistencia de los Ferrari hizo que Kimi Raikkönen perdiera el liderato del Mundial, ya que además, el polaco Robert Kubica arrebató la segunda posición en Mónaco al brasileño Felipe Massa. Fernando Alonso tuvo un comienzo esperanzador, pero un incidente con el alemán Nick Heidfeld arruinó su carrera y tan sólo pudo terminar décimo.

Por primera vez en diez años, la lluvia visitaba la carrera monegasca. El recuerdo de la última ocasión -en 1996 tan sólo tres pilotos llegaron a la bandera de cuadros- hizo que la prudencia, en ausencia del control de tracción, fuera máxima. Aun así, hubo hasta tres accidentes de cierta gravedad y otros muchos incidentes menores: las entradas a boxes para cambiar los alerones delanteros fueron casi una constante. No obstante, el primer incidente llegó antes de comenzar, siquiera, la carrera: el finlandés Heikki Kovalainen se quedó clavado en la vuelta de formación, por lo que tuvo que salir desde el pit lane, en última posición. Sin embargo, acabó encontrando premio con la octava plaza y un punto. En la salida, Hamilton le ganó la segunda posición a Raikkönen -que luego sería sancionado con un drive through por haber colocado sus neumáticos demasiado tarde, antes del límite de tres minutos antes de la salida-, y de haber tenido más metros antes de la primera curva, hubiera podido adelantar, incluso, a Massa. Alonso también hizo una buena salida y superó al alemán Nico Rosberg: durante las primeras vueltas, la cabeza de la carrera -Massa, Hamilton y Kubica- abrió distancia, pero el choque de David Coulthard en la séptima vuelta -que se cobró, de paso, el abandono del francés Sébastien Bourdais, que se llevó por delante el coche del escocés- obligó a salir al coche de seguridad y al primer reagrupamiento de la carrera. La lluvia complicó enormemente el pilotaje en las primeras vueltas: casi todos los pilotos montaron neumáticos intermedios, pero el agua era mucha y obligaba a conducir sobre el alambre. En la sexta vuelta, Hamilton tocó las protecciones poco antes de llegar a la curva de La Rascasse y dañó la rueda posterior derecha, aunque tuvo fortuna de que lo hizo a tres curvas del garaje y, además de no perder tiempo, pudo variar la estrategia -de dos paradas- cargando más combustible del previsto. Apenas dos vueltas más tarde, Alonso corrió la misma suerte que su ex compañero en McLaren, aunque Renault, en cambio, montó neumáticos de lluvia que más adelante, conforme la pista se fue secando, le dieron muchos problemas al español. Alonso: demasiada valentía y fiasco No obstante, las opciones de subir al podio de Alonso -que había ganado en el principado los dos años anteriores- se fueron al traste en la vuelta 14: tras una primera intentona, el de Renault trató de superar por las bravas a Nick Heidfeld, más lento, entrando a las curvas más cerrada del calendario: Mirabeau y Loews. Sin embargo, el español arriesgó demasiado y tocó al alemán de BMW, que cruzó el coche y tuvo que salir pasando por encima del alerón delantero del español, quien hubo de enfilar de nuevo los boxes y cayó a los últimos puestos. La carrera, con una pista muy complicada -poca lluvia para neumáticos extremos, pero con riesgo de precipitaciones, y que empezaba a estar demasiado seca incluso para las gomas intermedias-, no empezó a quedar clara hasta que el propio Alonso, en la vuelta 44, fue el primero en montar neumáticos lisos. Luego lo hizo su compañero, Nelsinho Piquet, pero tardó dos vueltas en salirse recto en Santa Devota, chocar contra las barreras y tener que abandonar. Ferrari arriesgó con una sola parada y neumáticos intermedios para Massa -que llegó a pasar por un buen susto al irse recto en Santa Devota, pero consiguió salir sin daños-, pero el brasileño era mucho más lento que Hamilton -bastante tenía con contener a Kubica- y sólo un safety car podría ayudarlo. Acabó viéndose forzado a cambiar de gomas y ceder la posición al polaco, mientras que por detrás, quinto, iba el gran tapado: el alemán Adrian Sutil, que con el Force India hacía la carrera de su vida, por delante del australiano Mark Webber y de su compatriota Sebastian Vettel, que también remontó posiciones por las incidencias ajenas. Raikkönen, sin puntos La carrera discurría emocionante, con riesgo de nuevos accidentes, porque salirse de la trazada seca, con gomas lisas, era casi un suicidio. Y así le pasó a Rosberg, que no pudo entrar bien en la chicane de la piscina y destrozó su coche, que rebotó de lado a lado de la pista y la ensució. Sin embargo, con 17 vueltas por delante -menos de las previstas, porque se cumplió antes el límite de las dos horas de carrera que marca el reglamento-, ni mucho menos estaba todo resuelto. Raikkönen, que había quedado a rebufo de Sutil, trató de presionarlo, pero un bache a la salida del túnel le hizo irse recto, sin control -tuvo suerte de no estrellarse contra el muro-, y llevarse por delante al alemán, que con un neumático y la suspensión trasera dañados, se vio forzado al abandono. Sutil lloró amargamente, una vez que se bajó del coche, por un éxito que se le escapó cuando lo tenía en la mano. El finlandés pudo volver -previo paso por boxes para cambiar el morro-, pero terminó noveno, por delante de Alonso, y pierde el liderato del Mundial. La lotería monegasca sonrió a quienes menos problemas tuvieron, como Vettel -finalmente quinto, pese a una penalización que le hizo perder cinco puestos en la calificación- y Rubens Barrichello, que puntuó por primera vez después de 22 grandes premios. El japonés Kazuki Nakajima salvó, con el séptimo puesto, el orgullo de Frank Williams, que cumplía su 600ª gran premio al frente de la escudería. Las grandes decepciones en Mónaco fueron, sin duda, Piquet y Heidfeld: el brasileño por sus pésimos resultados, con el cuarto abandono de la temporada en seis carreras, y el alemán porque con un coche puntero demostró no tener el ritmo suficiente, en una comparación sangrante con su compañero, Kubica, y fue el último de los pilotos que cruzaron la meta.

Mundial de pilotos Puntos Mundial de constructores Puntos
Lewis Hamilton 38 Ferrari 69
Kimi Raikkönen 35 McLaren 53
Felipe Massa 34 BMW 52
Robert Kubica 32 Williams 15
Nick Heidfeld 20 Red Bull 15
Heikki Kovalainen 15 Toyota 9
Mark Webber 15 Renault 9
Jarno Trulli 9 Toro Rosso 6