FÚTBOL
El Chelsea se quedó a las puertas de la gloria
Por Luis Giménez
2 min
Deportes21-05-2008
Roman Abramovich es un claro ejemplo de que el dinero no da la felicidad. El magnate ruso, a pesar de los millones de euros invertidos en el Chelsea, sigue sin alcanzar su principal objetivo, la Liga de Campeones. Este año, gracias a la labor del técnico Avran Grant, se ha quedado muy cerca.
El equipo arrancó la temporada con una mala noticia, el abandono de su entrenador, José Mourinho. El equipo estaba pasando por un mal momento y una serie de diferencias del portugués con la dirección del club fueron decisivas para que se marchara. Esta decisión, tomada con la temporada comenzada, provocó una momentánea situación de caos, en la que los jugadores llegaron a amenazar con abandonar ellos también si no volvía Mourinho. Pero entonces apareció la figura de Avran Grant, un israelita, que se hizo cargo del equipo y, con el paso de las semanas, consiguió devolver la ilusión a los jugadores y aficionados. Primero, con trabajo psicológico, llevó la tranquilidad y la confianza al vestuario, y así consiguió que el equipo volviera a jugar como antes. En poco tiempo, logró que sus hombres recuperasen el terreno perdido en la Premier League y se situaran arriba, luchando por el título liguero, al igual que en la Liga de Campeones, donde todo iba a pedir de boca. Finalmente, tras una gran remontada, su equipo llegó a la última jornada de liga empatado con el Manchester United, pero la victoria de los diablos rojos ante el Wigan Athletic y su mejor golaverage, impidió que se alzaran con el título. Por lo menos seguían vivos en la Champions y, tras eliminar a Olympiakos, Fenerbahçe, y a su verdugo habitual, el Liverpool, lograron alcanzar la final de Moscú, en la que, de nuevo, se jugaron el título ante el United. Llegaron a acariciar el trofeo, pero un infortuno resbalón del capitán John Terry al lanzar el penalti decisivo, les impidió levantar la copa en la tanda de lanzamientos. Así, los blues cerraron un año plagado de decepciones, en el que demostraron su calidad y personalidad, al superado la adversidades. El mérito del Chelsea radica en su gran plantilla, en la que destacan sobre todo tres jugadores. Su pilar es Terry, central que además es el capitán, que lidera a su equipo como pocos lo saben hacer y cumple en defensa con una labor sobresaliente. Frank Lampard, es otra de las columnas que sostiene al equipo. Es el timón que dirige todo el juego del grupo y, además, aporta goles decisivos con su potente disparo. Pero su máxima referencia en ataque es el marfileño Didier Drogba, un delantero nato, que siempre sabe donde tiene que estar, y que además posee una gran calidad que le marcar diferencias cuando se encuentra lejos del área. Aunque, si el Chelsea ha rozado la gloria esta temporada, mucha parte de la culpa la tiene el entrenador, que a pesar de llegar a mitad de temporada, ha sabido llevar a la perfección las riendas de un equipo que estaba en horas bajas y combinar todas las piezas de que disponía para llevarlo muy arriba.