CUBA
Raúl Castro niega la transición democrática en Cuba
Por LaSemana.es
2 min
Internacional02-03-2008
El recién designado presidente de Cuba, Raúl Castro, acabó con los tímidos sueños de los disidentes cubanos que esperaban que la renuncia de su hermano Fidel al frente del país traería una transición democrática. En su discurso de investidura, previo espaldarazo del Congreso cubano, Raúl Castro prometió “asegurar la continuidad de la revolución” y consultar a su hermano todas “las decisiones importantes como la política exterior y la Defensa.
Raúl Castro, quien ya llevaba ejerciendo el cargo presidencial de interino desde que en 2006 el estado de salud de Fidel le apartase del poder, contará con José Ramón Machado Ventura como vicepresidente y con Julio Casas Reguerito como ministro de Defensa. Esas serán prácticamente las únicas novedades importantes del nuevo reparto de poder en Cuba, que apenas difiere de la cúpula castrista del mandato de Fidel. Amén de este detalle, la tendencia continuista del nuevo mandatario fue palpable durante todo su discurso de investidura, en el que los guiños al unipartidismo vigente fueron claros. “Sólo el Partido Comunista, garantía segura de la unidad de la nación cubana, puede ser digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder”, afirmaba Raúl Castro entre aplausos. Asimismo, el nuevo presidente hacía hincapié en los tradicionales símbolos de la Revolución de cara a la ciudadanía. “Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo. Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente”, señaló. La hipotética colaboración de Washington en una transición democrática se esfumó, aún antes de que George W. Bush declinara entablar conversaciones “con un tirano”, en el momento en que Raúl recuperaba el estilo de discurso más tradicional de la Revolución. “Nunca olvidar que el enemigo sigue al acecho, permanentemente dispuesto a aprovechar el menor descuido para hacernos daño, aunque haya quien se empeñe en ignorarlo”, recalcó. Amén de su discurso político, Castro centró también sus palabras entorno a la economía y a la eficiencia del Estado. Con respecto a la economía, el nuevo mandatario aseguró que se llevaría a cabo una gradual reevaluación del peso cubano paso a paso para no caer en errores propios de la precipitación. Asimismo, Castro anunció una serie de reformas que tendrán como objetivo mejorar la eficiencia del Gobierno. Hoy se requiere una estructura más compacta y funcional, con menor número de organismos de la administración central del Estado y una mejor distribución de las funciones que cumplen”, remachó.